Deportes 10 de febrero de 2010 - 14:00

Invierno: ¿Será Vonn la figura emblemática en Vancouver?

VANCOUVER (AP). La imagen que todos recuerdan de Lindsey Vonn en los Juegos Olí­mpicos de Turí­n de 2006 es cuando sufrió una dura caí­da durante un entrenamiento en el que se estrelló y descendió montaña hacia abajo a más de 100 kilómetros por hora.

La estadounidense salió disparada a una distancia de 45 metros, se golpeó contra la nieve con la rodilla derecha, con su espalda y con la cabeza.

En medio de un intenso dolor, Vonn temí­a huesos fracturados. Por un momento se preguntó si volverí­a a competir. La tuvieron que llevar ví­a aérea a un hospital, le dijeron que se olvidara de competir en esos Olí­mpicos. Intrépida, comenzó a tratar de entender cómo escapar de ahí­, intentar alcanzar la cuesta a tiempo de su siguiente carrera.

"¡Traté de escaparme del hospital! y me preguntaba '¿Cuándo puedo volver allá afuera?' Nunca fue cuestión de si podí­a o de 'tal vez me pierda esta carrera y me prepare para la siguiente' Simplemente querí­a esquiar", dijo Vonn en una entrevista con The Associated Press. "Cuando estoy esquiando me siento feliz. Necesito eso. Realmente necesitaba mucho esquiar en ese momento".

¿Olvidarse de competir? Sí­, cómo no: Vonn volvió a esquiar y a la puerta de salida menos de 48 horas después de su aparatosa caí­da.

"Así­ soy yo", dijo Vonn, quien finalizó en la octava posición en el descenso de Turí­n. "Para mí­, nunca no fue una opción, a menos que fuera a terminar mi carrera o que mi espalda estuviera rota, iba a salir a esquiar".

La determinación y el coraje que mostró hace cuatro años, eso sin mencionar toda la destreza y velocidad que ha mostrado desde que tení­a siete años de edad, son una parte integral del porqué Vonn es ampliamente considerada como una apuesta segura para ganar su primera medalla olí­mpica.

De hecho, no sólo su primera, sino su segunda, tercera y quizá una cuarta. La atleta de 25 años, que vive y entrena en Vail, Colorado, podrí­a convertir la justa invernal, del 12 al 28 de febrero, en los "Olí­mpicos de Vonncouver".

"Está esquiando a su mejor nivel. No creo que haya existido un esquiador estadounidense así­ de dominante", dijo Bode Miller, el dos veces medallista en Salt Lake City 2002 que llegó a Turí­n como favorito y se fue sin medallas. "Tengo ganas de ver lo que hará"

Por su parte, Vonn está feliz de que otros fijen las grandes expectativas o que la comparen con el nadador Michael Phelps, quien dominó los Olí­mpicos de Beijing y elevó la popularidad de su deporte a nuevas alturas.

Desde luego que Vonn quiere y siente el deseo de elevar el perfil del esquí­ alpino.

Conoce todas las variables, viento, nieve, niebla, hielo y también lo fácil que es tener un mal dí­a mientras esquí­as en la cuesta, como lo que le pasó hace cuatro años en San Sicario, Italia, en los Alpes localizados a unas 80 kilómetros de Turí­n.

O como lo que le pasó apenas el pasado 28 de diciembre, cuando perdió el control en la Copa Mundial de slalom en Austria, cuando se golpeó con la nieve y se preocupó por la posibilidad de tener una muñeca rota. Resultó ser sólo un moretón y Vonn volvió a competir en el slalom a la mañana siguiente, usando una protección en el brazo. Menos de dos semanas después hilvanó tres victorias.

"Ha tenido aparatosas caí­das y se para al dí­a siguiente como si nada hubiera pasado", dijo su esposo, el ex esquiador Thomas Vonn. "Mientras sea fí­sicamente posible todo estará bien, porque mentalmente está ahí­. No tiene miedo".

FUENTE: Agencia AP