Deportes 23 de agosto de 2011 - 22:00

Steelers buscan llegar de nuevo al Super Bowl

PITTSBURGH (AP). Los Steelers fueron derrotados en el Super Bowl, algo inusitado en ellos. Luego, ha pasado algo todaví­a más extraño con una de las franquicias más constantes de la NFL.

Pittsburgh, campeón de la Conferencia Americana, ha tenido una pretemporada turbulenta, en la que ha ocupado los titulares de la prensa por motivos indeseables.

El running back Rashard Mendenhall provocó algunos disgustos, al expresar en Twitter su frustración por lo que consideró una respuesta carente de civilidad a la muerte de Osama bin Laden.

El linebacker James Harrison despotricó contra el comisionado de la NFL, Roger Goodell, en un artí­culo publicado en la revista Men's Journal, tachándolo de "maleante" y comparándolo con "el diablo".

Hines Ward, el veterano wide receiver, habí­a aprovechado sus ágiles movimientos de pies para proclamarse triunfador en el programa televisivo de baile "Dancing with the Stars", pero unas semanas después vio deteriorada su imagen al ser detenido por un cargo de conducir ebrio en Atlanta.

Aunque Mendenhall y Harrison se disculparon y Ward sostiene que es inocente, el tipo de conductas que se les atribuyen encajan en lo que se ha convertido en la norma en una ciudad que prefiere que sus Steelers trabajen duro en el terreno y se mantengan discretos fuera de él.

"Evidentemente, hemos recibido quizás más atención por aspectos negativos que por otra cosa", dijo el safety Ryan Clark. "Justo ahora, queremos concentrarnos en jugar al fútbol americano. Pienso que hemos hablado ya mucho y hemos aparecido lo suficiente en los medios".

Si bien Pittsburgh fue el único equipo en rechazar el nuevo contrato colectivo entre los dueños y los jugadores, los Steelers lo hicieron más bien como una forma de voto de protesta. La realidad es que están ansiosos por volver a jugar y dejar atrás el amargo sabor que les dejó la derrota por 31-25 ante Green Bay en el último Super Bowl.

El cierre patronal de la NFL les dio mucho tiempo para rumiar sus penas. Algunos jugadores vieron el partido en varias ocasiones. Otros se negaron a hacerlo. Nada de eso importa ahora.

"Uno sólo trata de seguir adelante, dejar esto en el pasado y esperar a que esto aliente a los chicos a trabajar incluso más duro para lograr esa tercera victoria para este grupo en el Super Bowl", dijo el defensive end Brett Keisel.

Se trata de un grupo al que la directiva trató de mantener intacto.

Mientras que Filadelfia y Nueva Inglaterra realizaron transacciones durante el perí­odo de contratación de agentes libres abreviado por el paro, Pittsburgh prefirió concentrarse en retener a los jugadores surgidos de su organización, que han conquistado tres Super Bowls en los últimos seis años.

El cornerback Ike Taylor accedió a un contrato por cuatro años. El popular offensive lineman Willie Colon firmó un convenio por cinco años y el equipo evitó perder al linebacker LaMarr Woodley, quien podí­a declararse agente libre, al extenderle su contrato hasta el 2016.

Salvo por la llegada del wide receiver Jerricho Cotchery, procedente de los Jets de Nueva York, los Steelers lucirán prácticamente iguales que hace un año. Si se toma en cuenta que tuvieron una foja de 12-4, con la mejor defensiva y ofensiva de la liga, conservar la misma imagen no es malo, sobre todo considerando que sus jugadores en posiciones cruciales siguen siendo jóvenes.

"Sentimos que tenemos mucho margen de mejora", aseguró el quarterback Ben Roethlisberger, quien se casó poco antes de la pretemporada. "Pero tenemos muchas armas también. Yo dirí­a que esas armas están cargadas, como siempre las hemos tenido desde que llegué aquí­".

FUENTE: Agencia AP

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