Deportes 28 de diciembre de 2010 - 00:00

Veterano periodista deportivo Eric Prewitt muere a los 73

SAN FRANCISCO (AP). Cuando el experimentado periodista deportivo y editor Eric Prewitt de The Associated Press tomaba su asiento para atestiguar momentos memorables en la historia deportiva de la Bahí­a de San Francisco, no solamente llevaba libreta y bolí­grafo.

También a su lado, con frecuencia llevando el box score, estaba su hija pequeña.

El periodista veterano de tres décadas con la AP falleció la semana pasada a los 73 años en su casa de la ciudad de Tryon en el estado de Carolina del Norte luego de una larga batalla contra el mal de Parkinson.

Deja para la posteridad sus narraciones sobre los buenos tiempos de los Atléticos de Oakland y los Raiders de Oakland en la década de 1970, así­ como de los 49ers de San Francisco durante su primera trayectoria hacia la victoria en el Super Bowl.

También deja la imagen perdurable de un padre soltero que equilibraba la entrega a su trabajo y a su hija de la única manera en que podí­a: llevándola consigo a los partidos.

Sharon Crestetto recuerda que los equipos que su papá cubrí­a eran siempre amables con la niña pequeña en el palco de prensa, en un tiempo en que la imagen de un hombre criando solo a una hija era mucho más rara que ahora.

Crestetto estaba presente en las conferencias de prensa y esperaba en los pasillos mientras Prewitt entrevistaba a jugadores en los vestuarios. Durante los partidos, tení­a que sentarse sobre sus manos para no ovacionar a los equipos que preferí­a, siempre consciente de los estrictos parámetros periodí­sticos de su padre: "Ahora, recuerda", le decí­a, "no somos aficionados".

"Eric Prewitt fue un periodista magní­fico; un redactor rápido, conciso y con clase cuyo trabajo mostraba originalidad y estilo", describió Marty Thompson, ex jefe de la oficina de la AP en San Francisco.

Prewitt se retiró de la AP a principios de la década de 1990 luego de empezar en la oficina de San Francisco en 1970. Antes habí­a trabajado para la AP en Ohio e Indianápolis.

En 1992 supo que tení­a el mal de Parkinson y se radicó en Arizona. Más tarde, en el 2006, se mudó a las montañas orientales de Carolina del Norte.

Además de Crestetto, le sobreviven su esposa, otra hija, dos hermanos y tres nietas.

FUENTE: Agencia AP