NUEVA ORLEANS (AP). Este sí es un menú sabroso para el partido que define al campeón de la Conferencia Nacional en la NFL.
Sus Vikings de Minnesota _se duelen todavía los aficionados de los Packers_ están en el umbral de su primera participación en el Super Bowl en 33 años mientras el quarterback, de 40 años, evoca al joven de ojo grande que llevó a Green Bay al título en el mismísimo Superdome en 1997.
Y esos inquilinos del Superdome, los Saints de Nueva Orleáns, son por primera vez los anfitriones de un partido de campeonato de conferencia. La posesión del Super Bowl daría un impulso tremendo a esa ciudad que todavía se recupera del suplicio y la devastación del huracán Katrina hace unos cuatro años.
Una victoria de los Saints el domingo anticiparía por una semanas el ambiente carnavalesco del Mardi Gras y prolongaría la celebración hasta el gran partido del 7 de febrero en Miami.
Además de estos atractivos aspectos, es necesario recordar que esos son los dos equipos que más puntos han anotado en la NFL y que poseen jugadores ofensivos que pueden encender las pizarras electrónicas y hacer voltear a los aficionados para verificar el marcador.
Pero también tienen a figuras ofensivas que han jugado el All-Pro como el end Jared Allen de los Vikings, quien fue el mejor en la Nacional con 14 1/2 capturas de quarterback; el end Will Smith de los Saints que siguió a Allen en ese sector estadístico con 13 y Darren Sharper de Nueva Orleán, un safety cazabalones que convirtió en touchdowns tres de sus nueve intercepciones _la mayor cifra en la liga_ y que, incidentalmente, fue desechado el año pasado por los Vikings después de cuatro temporadas en Minnesota.
"Es difícil de explicar", dijo Favre. "Pero tan emocionante como tonificante es la victoria, la realidad es que tuve la fortuna de ganar un Super Bowl (1997 en Nueva Orleáns); al año siguiente perdimos uno. Y pienso más en el que perdimos que en el que ganamos. ... Siempre he tratado de jugar cualquier partido de postemporada como si fuera el Super Bowl".
Pocos de los Saints (14-3) están en esa situación. Siendo un franquicia más bien con flojos resultados desde que surgió en 1966, los Saints han estado en un final de conferencia, y la perdieron en Chicago hace tres años.
Sin embargo, Nueva Orleáns _una de las ciudades más bullangueras en Estados Unidos_ podría ser el centro de una celebración sin precedente si los Saints vencen a los Vikings (13-4).
"Me parece que esta ciudad habiendo pasado por lo que pasó, y este equipo habiendo pasado por lo que pasó en los últimos cinco o seis años antes y después de Katrina, nos ha permitido la oportunidad que ahora tenemos. Nos endurece, nos agudiza los sentidos", dijo el mariscal de campo Drew Brees de los Saints.
Con todo, los Vikings no han sido siempre el mejor en sus partidos por el Super Bowl. Van de 4-4 hasta ahora.
Así, los Vikings y los Saints tienen la mesa puesta.
FUENTE: Agencia AP

