Béisbol Béisbol -  23 de marzo de 2011 - 18:00

2011: Edwin Rodrí­guez ve en los Marlins como una futura dinastí­a

JUPITER, Florida, EE.UU. (AP). Edwin Rodrí­guez tiene contrato por un año con los Marlins, pero se ve dirigiendo a la novena en la inauguración del nuevo estadio del equipo de la Florida, en la Pequeña Habana de Miami, en abril de 2012.

El primer manager puertorriqueño en las Grandes Ligas anhela ese momento. Para hacerlo realidad, sin embargo, tiene que hacer de 2011 una temporada espléndida para una franquicia que no va a los playoffs desde que se consagraron campeones de la Serie Mundial hace ocho años.

Rodrí­guez no sueña despierto. Considera a los Marlins como un equipo cargado de talento que está al umbral de erigirse como una potencia en la división Este de la Liga Nacional.

Hanley Ramí­rez está en la discusión como uno de los jugadores más completos de las mayores. Josh Johnson es un as de primera fila. Mike Stanton, Chris Coughlan, Gaby Sánchez y Logan Morrison conforman una talentosa camada.

Este es un equipo en el que el gran veterano es Ramí­rez y apenas tiene 27 años.

La apuesta es que estos Marlins llegarán a la cumbre y, cuando lo hagan, no serán desmantelados, como ocurrió con los conjuntos que salieron campeones en 1997 y 2003.

Ya no tendrán que jugar con casa semivací­a en el estadio de los Dolphins de la NFL. Con un parque propio, diseñado especí­ficamente para béibol y con techo retráctil, la idea es llenar butacas.

¿Pueden los Marlins establecer una dinastí­a?

Rodrí­guez considera que las condiciones están dadas.

"El material que tenemos no llegó por casualidad", afirmó Rodrí­guez en una entrevista con The Associated Press. "Este ha sido un plan de muchos años, de organización. Hace cuatro años se habí­an identificado unos peloteros que iban a estar en 2011. Se puede ver ahora ... Este no es un equipo solo para 2011 o 2012, inaugurando el estadio, sino a la larga".

La apertura del estadio ofrece el estí­mulo para que los Marlins germinen definitivamente su ví­nculo en el sur de la Florida.

"Ahí­ tenemos que demostrar que podemos ganar", aseveró. "El mejor mercadeo de cualquier equipo es ganar. Tu presentas un equipo ganador en el terreno e, independientemente de donde estés, los fanáticos van a llegar el parque. Si nosotros podemos combinar eso, un buen equipo con un estadio nuevo, yo creo que va a ser bien emocionante esta próxima década con la organización".

Si le preguntan a sus pupilos, una opinión coincidente es que Rodrí­guez es considerado como la clase de manager que vela y cuida de los jugadores.

"Te apoya y eso hace que tu quieras responderle de la misma forma", indicó el dominicano Ramí­rez, el estelar campocorto que es la figura descollante de los Marlins.

"Es un manager que te transmite calma, pero está pendiente que no te olvides de los fundamentos del béisbol", añadió el inicialista Sánchez. "Tener a un manager así­ es muy bueno".

A sus 50 años, Rodrí­guez guarda un peculiar afinidad con Sánchez y los demás jugadores formados dentro de la organización por haber sido piloto en las menores.

"La gran ventaja que tengo es que un momento dado yo los he dirigido, a un 75%, desde Clase A hasta Triple A", dice.

Rodrí­guez se convirtió en el primer boricua en dirigir un club de las mayores tras el súbito despido del cubano Fredi González, de quien recalca mantienen la amistad.

Fue nombrado un 23 de junio. A los dí­as le tocó ir con el equipo a una serie a su natal Puerto Rico y logró que terminasen con foja de 46-46 el resto de la temporada.

Se conjeturó que el dueño Jeffrey Loria estaba interesado en otros nombres, como los de Ozzie Guillén y Bobby Valentine, pero al final le quitaron la etiqueta de interino y en noviembre le ofrecieron un contrato de un año.

Confirmado en el puesto, Rodrí­guez ahora tiene la ví­a libre para armar el equipo de acuerdo con su filosofí­a de juego.

"El año pasado, llegué a una situación donde ya la estrategia estaba determinada por otro dirigente", dice. "Buena o mala, ese no es el caso. Llegué a una situación que tuve que lidiar con el despido de Fredi, un buen dirigente y una mejor persona. Ahora, con todo el invierno para mas o menos desarrollar un plan de trabajo, con un spring training completo para preparar el equipo, obviamente me siento mucho más cómodo".

¿Y cúal es el sello personal de Rodrí­guez, la identidad que deben mostrar los Marlins?.

Su consigna es que tantos los jugadores como los coaches "no pueden asumir nada".

"Nadie debe asumir que estos muchachos ya saben hacer las cosas, sino que comenzar de cero, comenzar con lo más básico. El tema es ser expertos de lo obvio", dijo.

Rodrí­guez no quiere saber de fallar jugadas de rutina al cubrir una base o partidos que se pierden por un jonrón de dos carreras tras conceder una base por bolas con dos outs.

"Tomando en consideración de que tenemos un equipo joven, queremos que este equipo sea consistente haciendo lo que se espera de ellos rutinariamente", agregó. "Parece algo simple, pero vamos a tratar de ganar un juego a la vez, manufacturar carreras de a poco, ganar juegos cerrados va a ser la diferencia".

FUENTE: Agencia AP