MEXICO (AP). El verdugo fue el mismo. El resultado también fue familiar para un América que en los últimos años ha hecho del fracaso una costumbre.
"La vida está llena de fracasos y éxitos... eso lo tenemos que entender", dijo el volante Pável Pardo a su regreso a la capital mexicana. "El deportista o el ser humano tiene que estar acostumbrado a convivir con los fracasos y los éxitos".
El problema para las Aguilas es que su historia reciente está salpicada más por los descalabros.
Luego de coronarse en el Clausura 2005, el América perdió una final ante el Pachuca dos años más tarde y después se ausentó dos años consecutivos de la liguilla, incluyendo un torneo en el que terminó último en la tabla general por primera vez en su historia.
Ese gran fracaso ocurrió en el Clausura 2008 y provocó cambios en toda la estructura del equipo. Michel Bauer, un experto en mercadotecnia sin experiencia como dirigente, llegó a la presidencia para montar lo que él llamó una "reingeniería".
Bauer trajo como entrenador al argentino Ramón Díaz, quien fue cesado por malos resultados en febrero del año pasado, y su suplente Jesús Ramírez hasta ahora sólo ha dado como resultado una clasificación a cuartos de final del torneo pasado y dos eliminaciones en Interliga.
"No cumplimos con un objetivo y estamos con la molestia de no estar en la Libertadores, pero nos queda el torneo mexicano, hicimos buenos partidos pero nos pasó lo que en la liguilla, no pudimos avanzar", dijo Ramírez sobre la eliminación.
A pesar de que Ramírez había sido criticado duramente por su afición y algunos de sus propios jugadores como el paraguayo Salvador Cabañas por jugar a la defensiva, Bauer lo ratificó en el cargo el jueves y dijo que esperan compensar por esta derrota ganando el Clausura 2010.
"En América siempre tenemos que estar hasta arriba y queríamos llegar a la Libertadores, pero nos quedamos en penales y ahora nuestra meta es ganar este campeonato", concluyó Bauer.
FUENTE: Agencia AP


