Otros deportes -  24 de octubre de 2015 - 08:06

Logros de Argentina en rugby le roban cámara al fútbol

BAGSHOT, Inglaterra (AP) — El fútbol quedó a un lado. Por extraño que parezca, otro deporte atrapa la atención del público en Argentina.

Es el rugby el que ha robado cámara en un país enamorado del fútbol. Los Pumas, la selección argentina, han llegado a las semifinales del Mundial de Rugby apenas por segunda vez en la historia.

Probablemente, el partido del domingo contra Australia en el estadio del suburbio londinense de Twickenham, sea el más importante en la historia del rugby argentino.

La cobertura de los medios para el encuentro ha sido inusitadamente intensa. Clarín, uno de los principales diarios argentinos, dedicó un suplemento especial de 12 páginas a las proezas del rugby en Gran Bretaña.

Y dado que el domingo no hay partidos de fútbol en la liga argentina por las elecciones presidenciales en ese país, los hinchas podrán concentrar su atención y entusiasmo en un balón ovalado.

Se espera que incluso 25.000 seguidores de los Pumas estén presentes en el graderío.

"Según lo que he escuchado en Argentina, hay un gran ambiente, están como en shock por lo que estamos haciendo", dijo el viernes el scrumhalf Martín Landajo, en la base de entrenamientos ubicada al suroeste de Londres. "Pero en dos semanas, no hablarán mucho de nosotros".

Quizás Landajo esté equivocado. Si Argentina desafía los pronósticos y gana el Mundial, se hablará de esta hazaña por más tiempo.

Nunca antes se había observado este nivel de expectación por los Pumas.

La otra vez que Argentina llegó a la semifinal en el máximo escenario del rugby fue en 2007, y el equipo simplemente no estaba listo para tal empresa.

"Realmente no sabíamos lo que hacíamos", reconoció Agustín Pichot, quien era el capitán, en referencia a aquel día en que su selección fue doblegada 37-13 por Sudáfrica en París.

El rugby argentino era prácticamente amateur hace ocho años. No había muchas variantes en el plantel nacional y el país carecía de infraestructura para este deporte. Los Pumas asombraron al mundo al colarse a la fase de los cuatro mejores, venciendo a Francia en el camino, pero nadie creía genuinamente que pudieran coronarse.

Esta vez es distinta. El rugby argentino ha mejorado notablemente.

Un programa de alto desempeño, creado en los meses posteriores al logro de 2007, ayudó a trazar un camino claro desde las ligas juveniles y amateur hacia el profesionalismo.

Gente experimentada del rugby mundial comenzó a trabajar con Argentina. Graham Henry, entrenador campeón del Mundial de 2011 con Nueva Zelanda; Fabien Galthie, ex scrumhalf de Francia, y Jamie Joseph, otrora integrante de los "All Blacks", colaboraron como consultores, a fin de desarrollar una nueva mentalidad en los Pumas.

El dominio ejercido por los forwards y la puntería en las patadas, sellos del rugby argentino, no eran ya suficientes. Tenía que haber más creatividad en los backs.

Lo más importante fue que Argentina obtuvo permiso para jugar en el Campeonato de Rugby que se disputa cada año en el hemisferio sur, contra algunos de los mejores equipos del mundo, incluyendo Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Tras un debut complicado en 2012, los Pumas comienzan a crecer.

En 2014, derrotaron a Australia en Mendoza y este año se impusieron en Sudáfrica.

Todo ello explica las actuaciones ofrecidas durante el último mes por Argentina en Gran Bretaña: 26 tries en cinco partidos y una actuación arrolladora ante el mejor equipo de Europa, Irlanda, en los cuartos de final.

Juan Martín Fernández Lobbe es uno de dos jugadores del plantel actual de los Pumas que jugó de inicio la semifinal contra Sudáfrica en 2007. Ahora está seguro de que no se presentará el nerviosismo propio del debutante.

"Pienso que definitivamente hay menos factor sorpresa esta vez", manifestó Fernández Lobbe el viernes. "Hemos disputado cuatro años el Campeonato de Rugby, y ello significa que hemos jugado ya siete veces contra los Wallabies antes del domingo. Definitivamente esto nos da más confianza. Esperamos dar ahora un poquito más. Hace ocho años estábamos muy emocionados y contentos, pero era una rareza enfrentar a un equipo como Sudáfrica".

Diego Armando Maradona visitó Gran Bretaña para atestiguar el triunfo de los Pumas sobre Tonga en la fase de grupos. El ex astro del fútbol cantó y bailó con los jugadores en los vestuarios, después del encuentro.

Se espera que Maradona esté también el domingo en Twickenham.

Los Pumas han jugado con una sonrisa en el rostro durante todo el torneo. También han derramado lágrimas al escuchar el Himno Nacional antes de los duelos. Los jugadores muestran un evidente orgullo por representar a su país, tal vez más que cualquier otra nación en el Mundial.

"Cuando éramos jóvenes, sólo queríamos jugar por Argentina, no queríamos hacer dinero ni ganarnos la vida con el rugby", dijo Landajo, quien jugaba en el nivel amateur hace cuatro años. "Por eso sentimos más la camiseta nacional que otros jugadores".

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El periodista de la AP, Vicente Panetta, contribuyó con este despacho desde Buenos Aires.

FUENTE: STEVE DOUGLAS (Associated Press)