Tenacidad y resiliencia, las dos virtudes el técnico japonés Hajime Moriyasu utilizó para describir a su equipo, fueron las que pusieron sobre el campo los Samuráis Azules para equilibrar en dos ocasiones su partido contra Países Bajos, quien creyó antes de tiempo que había asegurado los tres primeros puntos en el grupo F del Mundial 2026.
Todo sucedió en un segundo tiempo frenético, que cambió por completo el guion ofrecido por ambos equipos al salir del vestuario.
Porque lejos de las emociones fuertes que prometieron Ronald Koeman y Hajime Moriyasu la víspera, neerlandeses y japoneses ofrecieron una insulsa primera mitad. Ni Países Bajos fue el conjunto intenso que auguraba su entrenador, ni, por supuesto, Japón salió al ataque, como había asegurado en la previa el técnico nipón.
Al contrario, los Samuráis Azules estuvieron más preocupados de ser un equipo compacto al borde de su área que de mirar la portería rival. Un campo minado para los de Koeman, que deambularon con el balón de un lado a otro al cansino ritmo de Frenkie de Jong, sin encontrar huecos por los que poner en apuros a Zion Suzuki.
Un par de desbordes de Cody Gakpo y un par de ocasiones de Donyel Malen -un disparo desde dentro del área (m.3) y un remate de cabeza media hora después-, a las que respondió Suzuki, fue todo lo que ofreció Países Bajos.
No fue más pujante Japón. Tardó más de media hora en disparar a puerta y llegó al descanso, con un par de aproximaciones de Nakamura y Ueda y sin apenas noticias de Take Kubo.
Con el partido atascado, solo el acierto individual podía sacarlo de la atonía. Y ahí Países Bajos cuenta con el mejor. Virgil van Dijk lo hace en el Liverpool y es siempre un recurso naranja.
Como tantas veces esta temporada, en una segunda jugada tras una falta, el central domó con la cabeza un balón lateral de Ryan Gravenverch, -que le llegaba a 65 kilómetros por hora, según la medición oficial- y lo colocó pegado al poste, donde no llegó Suzuki.
Partido de ida y vuelta con goles - Mundial 2026
El gol sacudió el partido. Japón ya no pudo especular y el conjunto de Koeman tuvo más espacios para dañar el rival. Todo lo que no hubo en la primera mitad, se desplegó en un cuarto de hora en el que, al tanto de Van Dijk respondió con un gol Kieto Nakamura, un buen disparo que sorprendió a Verbruggen, y a este le siguió la respuesta neerlandesa con un magnífico lanzamiento cruzado con la izquierda de Crysencio Summerville.
El intento nipón de volver a equilibrar el partido, ya sin Kubo que se retiró renqueante, se empezaba topar con la defensa de cinco que instaló Koeman, pero la insistencia nipona, su capacidad para no bajar los brazos tuvo la recompensa de un cabezado de Ogawa, que rechazado por Kamada, rescató un punto en el último momento. Con tenacidad y resiliencia.
FUENTE: EFE


