Menos mediático que Hakim Ziyech, Achraf Hakimi o el arquero Bono, Sofyan Amrabat se ha vuelta la revelación en el Mundial de Qatar 2022 con la Selección de Marruecos.
El jugador de 26 años, en la Fiorentina desde el año 2020, ha explotado al máximo nivel en este Mundial en el que Marruecos, primer equipo africano en semifinales del torneo, y que solo ha encajado un gol en cinco partidos y fue en propia puerta, en el triunfo 2-1 ante Canadá.
En la batalla de octavos ante España (0-0, 3-0 en penales) fue duda hasta última hora. En la víspera acabó su tratamiento de fisioterapia a las tres de la mañana y jugó infiltrado.
"No podía abandonar a mis compañeros ni a mi país", justificó Amrabat tras recorrer casi 15 kilómetros en 120 minutos.
Presión a los creativos rivales, preciosas ayudas a los centrales y fuerza en los duelos son algunas de las características que convierten a Sofyan Amrabat en uno de los mejores medios del torneo.
"Tiene cualidades fuera de serie, es un motor físico", resumió su antiguo técnico en la Fiorentina Cesare Prandelli.
En ataque tiene capacidad para lanzar contraataques y romper líneas conduciendo el balón, lo que a veces desemboca en su pecado venial, sobarlo demasiado antes de jugar con los compañeros.
"Comprendo el porqué ha dicho eso. A veces hay que ser duro en el terreno de juego e intento ser ese jugador, soy alguien que no tiene miedo a nadie", respondió entonces Sofyan Amrabat, reconociendo su condición de forajido.



