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Dibaba ahora va por el esquivo oro olí­mpico

OSLO (AP). En medio de los abrazos y palmadas en la espalda, alguien le adhirió una etiqueta con el número 1 en la camiseta de Tirunesh Dibaba.

No fue un gesto para presumir en vano: Dibaba acababa de pulverizar el récord mundial de los 5.000 metros en manos de su compatriota etí­ope Meseret Defar.

El récord de Dibaba, el 6 de junio en Oslo, fue el último capí­tulo de la intensa rivalidad entre ambas, inyectándole una dosis de emoción que antes no tení­an las carreras de fondo.

Dibaba-Defar, Defar-Dibaba. No hay nadie capaz de hacerles competencia.

Con el récord, Dibaba le arrebató algo preciado a Defar. Pero todaví­a ansí­a algo que su compatriota no va a soltar a la ligera: un oro olí­mpico.

Tí­tulos mundiales y victorias en las grandes competencias realzan las credenciales de Dibaba, pero le falta la consagración olí­mpica. Es la gloria que ha soñado desde que escuchó por radio la transmisión de la victoria de su prima Derartu Tulu en los 10.000 metros en Barcelona 1992, un oro que marcó un hito para las mujeres africanas.

Ahora, Dibaba parece predestinada para lucirse en Beijing.

Para darle más sazón a la rivalidad, los Juegos en China serán el marco del primer duelo entre las dos rivales esta temporada, ya que han tratado de evitar cruzarse.

Dos dí­as después que Dibaba estableció la nueva plusmarca, Defar ganó contundemente los 5.000 en una justa en Oregon, Estados Unidos, aunque su tiempo ni se asomó de cerca al récord mundial.

Dibaba asegura que se trata de una rivalidad sana, sin animosidad alguna.

"Cuando competimos, claro que somos rivales. Pero fuera de la pista nos llevamos bien", dijo Dibaba. "Eso es todo lo que puedo decir".

Se trata de una sí­ntesis sucinta del reñido pasado entre ambas.

Hace dos años, a Dibaba le faltaba ganar una carrera más en la Liga Dorada para llevarse el jugoso premio del millón de dólares. Habí­a sido la primera en cinco carreras en los 5.000, incluyendo tres sobre Defar.

En la sexta y última carrera, Dibaba iba al frente, pero Defar no le perdió la pisada. Al promediar la última vuelta, Defar aceleró sus zancadas para dejar atrás a Dibaba, quien vio esfumarse la bolsa del millón. Fue el mismo remate con el que Defar doblegó a Dibaba en la final de Atenas 2004.

Las dos llegarán a Beijing con edades ideales: Dibaba tiene 23 años y Defar 24.

Dibaba no ha definido si buscará el doblete 5.000-10.000 en Beijing.

"No lo he decidido pero me inclinó por correr en las dos", dijo Dibaba, añadiendo que el récord mundial podrí­a convencerla que ese es un objetivo alcanzable. "Lo voy a tomar en cuenta muy en serio".

FUENTE: Agencia AP