BEIJING (AP). El pesista colombiano Oscar Figueroa esperó cuatro años para llegar a Beijing y se despidió en cuestión de minutos.
Figueroa, quinto en Atenas 2004 y cuarto en el mundial de 2007, llegó a la justa arrastrando una lesión en la mano derecha que aparentemente no lo dejó competir a su usual nivel.
En sus tres intentos, Figueroa perdió el agarre con esa mano. En su primera ocasión, la barra se le resbaló en dos ocasiones, en la segunda en tres.
Luego de pasar un momento tras bastidores, su entrenador le colocó un vendaje en el pulgar de la mano derecha, pero el resultado fue el mismo. Dos intentos fallidos en los que perdía el control de la barra por el lado diestro.
Cuando el reloj para concluir su intento marcó 30 segundos, Figueroa soltó un grito para motivarse, la gente lo ovacionó, pero la barra simplemente no se logró despegar del suelo.
El colombiano salió del escenario con sus ilusiones rotas y en el camino al vestidor se dejó caer al suelo, comenzó a llorar y se tapó el rostro.
Su sueño olímpico, había terminado.
FUENTE: Agencia AP

