MADRID (AP). El español Severiano Ballesteros, un grande del golf que ganó cinco torneos de Grand Slam y cuya pasión y talento aportaron originalidad al juego, falleció la madrugada del sábado a los 54 años luego que su condición empeoró severamente por el cáncer que sufría.
"La familia agradece todas las muestras de apoyo y cariño que vienen ecibiendo desde que Seve ingresó el 5 de octubre del 2008 en el Hospital Universitario La Paz de Madrid", agrega el comunicado, que agrega que los familiares "ruegan respeto a la intimidad en momentos tan dolorosos".
El español fue una inspiración para el golf europeo tal como lo fue Arnold Palmer en Estados Unidos, una figura de presencia gallarda que no temía ejecutar golpe alguno, y que a menudo jugaba desde donde ningún otro golfista se hubiera atrevido.
Fuentes periodísticas españolas habían citado más temprano a familiares del legendario golfista e informaron que Ballesteros se encontraba sedado y se llevaba control de sus signos vitales. Horas después, durante la madrugada del sábado, se informó de su deceso.
El viernes, su familia anunció que se había producido un "empeoramiento severo del estado neurológico" del astro, que permanecía en su casa en el pueblo de Pedreña, en el norte de España. Finalmente, el deceso de Ballesteros se conoció la madrugada del sábado en España.
La noticia de su empeoramiento causó desazón en España. Conmovidos, los golfistas José María Olazábal y Miguel Angel Jiménez no quisieron el viernes hablar con la prensa en el Abierto de España en Terrassa y, en el Masters de Madrid, el tenista Rafael Nadal se mostró apesadumbrado.
"La vida es cruel", dijo Nadal. "Estos últimos años está pasando un calvario y le hemos visto en múltiples ocasiones sacar su fuerza interior para seguir haciendo cosas con su Fundación... Es un ejemplo para la sociedad, los deportistas, los niños".
En una larga lista de golpes espectaculares, quizás el más memorable provino desde una playa de estacionamiento cerca del hoyo 16 en las canchas de Royal Lytham & St. Annes en el Abierto Británico de 1979. Cuando el español llevaba dos golpes de ventaja en la rueda final, la pelota se le fue al estacionamiento. Entonces hizo que un automóvil se corriera para tener campo libre y después lanzó su segundo disparo hasta unos cinco metros del banderín: consiguió un birdie camino a su primera victoria en un major.
"Era un hombre que se metía en dificultades. Pero para Seve las dificultades eran inexistentes", comentó alguna vez Gary Player. "Era un genio para inventar golpes".
Su último desafío provino de un adversario invencible, el cáncer.
Ballesteros se desmayó en el aeropuerto internacional de Madrid antes de abordar un vuelo a Alemania el 6 de octubre del 2008 y poco después le diagnosticaron un tumor en el cerebro. Fue operado cuatro veces, incluso un procedimiento de seis horas y media para removerle el tumor y reducir la inflamación en torno del cerebro. Después de ser dado de alta, siguió un tratamiento de quimioterapia.
Ballesteros se notaba delgado y demacrado durante varias presentaciones públicas en el 2009. Pocas veces se le vio después de marzo de 2010, cuando se cayó de un carrito de golf y se golpeó la cabeza contra el suelo.
Sus escasas apariciones o declaraciones públicas en los últimos tiempos tuvieron que ver con la obra de su Fundación Seve Ballesteros para luchar contra el cáncer.
Seve quiso participar en una exhibición de campeones en St. Andrews, en el Abierto Británico de 2010, pero su organismo no podía resistirlo.
En uno de muchos momentos edificantes, habló por teléfono con el equipo de la Copa Ryder el año pasado en Gales. Europa volvió a ganar.
"Hablar con Seve fue una verdadera inspiración, especialmente para los novatos en el equipo", comentó el capitán de Europa, Colin Montgomerie. "Nunca conocí a nadie que fuera tan apasionado como él por el deporte y por el golf".
Era tal su prestigio que los jugadores europeos celebraron su cumpleaños más reciente _el sábado del Masters_ como si hubiese sido una fiesta nacional.
Pese a su grandeza, su carrera fue relativamente corta debido a lesiones en la espalda.
Ballesteros logró un récord de 50 títulos en el circuito europeo. Su primera victoria fue cuando apenas tenía 19 años, en el Abierto Holandés. La última fue a los 38 años en el Abierto Peugeot 1995 en su nativa España. Fue también su último año como integrante del equipo europeo en la Ryder, donde cosechó un récord de 20-12-5 en ocho presentaciones. Fue capitán en 1997 cuando llevó a la victoria a Europa en Valderrama.
Ballesteros fue el motivo por el que la Ryder se expandió en 1979 para incluir a la Europa continental y finalmente venció a Estados Unidos en 1985 para iniciar un dominio de más de dos décadas. Si bien otros jugaron más partidos y ganaron más puntos, ningún golfista representa mejor que Ballesteros el espíritu y garra del golf europeo.
El españolísimo anunció su retiro en una conmovedora conferencia de prensa en Carnoustie antes del Abierto Británico de 2007. Ballesteros había regresado ese año a Augusta para jugar el Masters por última vez, pero firmó tarjetas de 86-80 y terminó último. Después de cumplir los 50, probó jugar en un torneo del circuito de campeones, pero nuevamente quedó en último lugar.
La espalda le dolía, su mirada ya no lucía tan alegre. Sus mejores momentos habían quedado en el pasado.
"Ya no tengo el deseo", admitió.
Ese deseo, esa garra, era tan parte de su juego como cualquiera de sus golpes originales, junto a un árbol, desde la arena o desde los lugares más inverosímiles.
Nacido el 9 de abril de 1957 en Pedreña, aprendió a jugar al golf con un solo palo _un hierro 3_, que le obligó a crear golpes que la mayoría de los jugadores ni siquiera imaginaría.
Cobró notoriedad por primera vez a los 19 años en la rueda final del Abierto Británico en Royal Birkdale, donde terminó segundo detrás de Johnny Miller y empatado con Jack Nicklaus.
"Inventaba disparos", dijo Nicklaus en las semanas antes de que Ballesteros fuera incorporado al Salón Mundial de la Fama del Golf en 1999. "No se encuentran muchos pegadores fuertes como él, con tal imaginación y toque en las canchas. Ha sido una gran inspiración para el golf en Europa continental, más que ningún otro".
Ese año, el español se hizo acreedor a la Orden del Mérito en el circuito europeo, la primera de seis. Dos años después ganó el Abierto de Greater Greensboro en su debut en Estados Unidos.
Quizás debido a su origen humilde, o a su sangre española, Ballesteros siempre jugó como si tuviera algo que demostrar. Aún después de ser calificado como "Campeón del estacionamiento" por el disparo de Lytham, cuando ganó el Abierto Británico en 1979, el español demostró que no había sido una casualidad cuando llegó a Augusta al año siguiente.
Aplastó a la competencia en el Masters de 1980, tal como lo hizo Tiger Woods 17 años más tarde. Aplicando su genio a una cancha que exige imaginación, Ballesteros llevó siete golpes de ventaja a la rueda final, alcanzó a tener 10 en un momento y finalmente ganó por cuatro. A los 23 años, fue el campeón más joven del Masters hasta que Woods lo ganó a los 21.
Ballesteros volvió a ganar el Masters en 1983, el Abierto Británico en 1984 por delante de Tom Watson y nuevamente en Lytham en 1988, cerrando su actuación con una rueda de 65 golpes _la mejor del torneo_ para superar nada menos que a Nick Price y Nick Faldo.
Su carrera se caracterizó por agrias disputas con las autoridades del circuito europeo y la PGA. Se retiró del europeo en 1981 en medio de un conflicto sobre dinero por participación: fue el único año en que no jugó la Ryder.
Pese a sus cinco majors y 87 títulos en todo el mundo, Ballesteros será asociado para siempre con la Copa Ryder, ya que el entusiasmo que contagió a todos llevó al golf europeo a despojarse de un complejo de inferioridad para encaminarse a una senda triunfal.
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En la Internet:
http://www.seveballesteros.com
FUENTE: Agencia AP

