El piloto francés Sebastien Ogier vuelve entre el viernes y el domingo al Rally de Francia, a las carreteras alsacianas sobre las que se coronó campeón del mundo por primera vez, y aspira sellar un segundo cetro en el Mundial de Rallies (WRC) al volante de su Volkswagen Polo-R.
Tras su abandono en Alemania, Ogier se repuso y ganó el Rally de Australia. Un éxito importante desde un punto de vista psicológico para un piloto que afirmó haber vivido "un verano difícil" durante el que no se sintió "al 100%". El francés apareció sereno el martes y el miércoles en los reconocimientos, asegurando que se siente "en buena forma y con confianza" la víspera de una prueba que le podría servir para proclamarse doble campeón del mundo.
"El año pasado, solo me faltaba un punto. Esta vez, es más complicado. Tengo que ganar a Jari-Matti y evitar tomar riesgos inútiles. Siempre salgo para ganar pero también es esencial seguir en la carrera. Y, no pasa nada si gano el título dentro de unas semanas", explicó Ogier.
Un recorrido muy modificado
Además de no correr riesgos exagerados, el francés tendrá que afrontar un recorrido renovado casi al 50%. No fallar en las anotaciones y reconocimientos será primordial.
El Rally de Francia es considerado por los pilotos como la prueba de asfalto más difícil de la temporada. "Las condiciones son cambiantes, las variaciones en la adherencia, a veces inesperadas, no son fáciles de leer", indicó el belga Thierry Neuville que abrió su palamarés en el WRC el pasado septiembre en Alemania. Fue sobre asfalto, su superficie preferida.
El piloto de Hyundai será candidato al podio igual que el británico Kris Meeke que sustituyó este curso al francés Sebastien Loeb al mando del Citroën DS3. Para Ogier, la principal amenaza es Latvala. Los dos pilotos de Volkswagen luchan de forma leal y el constructor alemán no ha impuesto ninguna orden de equipo.
Volkswagen se aseguró el título de constructores en Australia y uno de sus pilotos ganará el título individual por lo que... que gane el mejor. "Cuando firmé en 2011, esta igualdad en el trato fue un factor que buscaba porque es algo que había sufrido en mi anterior equipo", recordó Ogier, que tuvo que apartarse ante Loeb cuando los dos franceses corrían en Citroën. "Quería un equipo en el que no pudiéramos medir de igual a igual. Eso es bueno para el deporte, para el espectáculo, para los aficionados y también para nosotros", continuó el vigente campeón del mundo que ya no corre a la sombra de Loeb y busca retener la corona que le arrebató el año pasado a su compatriota ya retirado.
FUENTE: AFP

