Béisbol Béisbol -  5 de mayo 2010 - 16:00hs

Canó adquiere otra dimensión como bateador

NUEVA YORK (AP). Ozzie Guillén comentaba hace poco que habí­a un jugador dentro de la constelación de estrellas de los Yanquis de Nueva York que pasa inadvertido y seguido soltó una cascada de elogios.

Se trata de Robinson Canó, el segunda base dominicano de los Yanquis que fue seleccionado como el mejor jugador del mes de abril en la Liga Americana.

Para Guillén, el manager de los Medias Blancas de Chicago, Canó es una figura anónima dentro de los Yanquis de Nueva York, opacado en una alineación que incluye a Alex Rodrí­guez, Derek Jeter, Mark Teixeira y Jorge Posada.

"Es uno de los peloteros más completos en las mayores, pero tú lo ves siempre bajito en los laureles en medio de esos bateadores que tiene encima", resaltó Guillén.

"Siempre que juega contra nosotros nos mata", añadió.

Guillén no exagera: Canó ha sido el motor ofensivo de Nueva York en el curso del primer mes de la temporada regular.

El desempeño del dominicano es notable, al considerar que ha respondido con creces al desafí­o que le planteó su manager Joe Girardi, quien le subió al quinto puesto en el turno al bate tras la partida de Hideki Matsui.

Acá las pruebas. Al comenzar la jornada del miércoles, Canó lideraba su circuito en promedio (.376) y estaba segundo en jonrones (9), anotadas (23) y slugging (.723). También encabeza la estadí­stica de OPS (1.142), una que mide el embasado más slugging.

Pero lo más impresionante ha sido el repunte de su producción cuando encuentra a corredores en posición de anotar, una faceta donde ha adquirido otra dimensión.

Su promedio global en 2009 fue un magní­fico .320 con 25 jonrones y 85 impulsadas, pero dejó mucho que desear cuando le tocaba batear con hombres en posición de anotar. Arrojó un débil promedio de .207 (38 hits en 184 turnos), la segunda peor cifra entre los 106 jugadores que acumularon un mí­nimo de 150 viajes al plato en esas circunstancias.

El giro ha sido de 180 grados en 2010, al batear para .308 (8 en 26) con dos jonrones y 13 remolcadas.

Ahora es un bateador más paciente y selectivo en el plato, sobresaliendo pese a que Rodrí­guez (.253) y Teixeira (.175), que están frente suyo en el orden ofensivo, han comenzado apagados.

Es lo que esperaba Girardi de Canó a sus 27 años, al considerarle como un jugador con la suficiente experiencia para responder a mayores exigencias.

Canó sabí­a que batear quinto estaba en el horizonte y se preparó junto a Kevin Long, el coach de bateo de los Yanquis, para mejorar en ese aspecto, pese a que apenas tuvo un mes para hacerlo al volver a la República Dominicana.

"Entendí­ que tení­a que empezar a hacer mi trabajo con hombre en base", afirmó Canó. "No tiene ningún sentido producir bien sin nadie en base. Lo que hice fue preguntarle a algunos compañeros por consejos para mejorar".

"Todaví­a me considero un jugador que le falta mucho por aprender y con muchas metas por lograr", añadió.

Sus compañeros no se han sorprendido con el rendimiento de Canó, con la opinión unánime que es el resultado de la madurez que ha alcanzado.

"Ahora cuenta con la seguridad de saber bien lo que tiene que hacer en cada turno", comentó el receptor puertorriqueño Posada. "Y lo hace con naturalidad".

Para el coach de banca dominicano Tony Peña, lo que salta a la vista es la capacidad de Canó para aprender de sus errores.

"Es simplemente madurez", dijo Peña. "Y esa madurez se gana con el tiempo, aprendiendo y haciendo los ajustes".

FUENTE: Agencia AP

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