LONDRES (AP). El técnico del Aston Villa, Martin O'Neill, bromeó que acababa de firmar su sentencia de muerte.
La temporada anterior fue condenada por la declinación del respeto hacia los árbitros. La gota que rebasó el vaso fue cuando el defensor Ashley Cole, del Chelsea, le dio la espalda a Mike Riley mientras recibía la tarjeta amarilla de amonestación.
"Hemos llegado a una situación que tenemos que corregir", dijo el director ejecutivo de la Liga Premier, Richard Scudamore, el martes en vísperas de la nueva temporada. "Queremos la pasión y las rivalidades; lo que no queremos es la falta de respeto y los abusos".
O'Neill fue expulsado en agosto pasado por disputar el número de minutos adicionales.
"Es como haber firmado mi sentencia de muerte", comentó el técnico. "Me preocupo de que sea el primer expulsado como lo fui el año pasado por una decisión más bien inofensiva... Pero creo que la idea es estupenda para controlar los excesos".
O'Neill y los otros 19 técnicos de la liga no podrán ver más por televisión la repetición de las jugadas durante el encuentro para impedir que se enfurezcan en casos de equivocación arbitral.
"A veces _y recuerdo la temporada anterior_ se producen incidentes en que se pasan de la raya y la conducta de jugador y técnico se tornan inaceptables", afirmó Scudamore. "Los árbitros también tienen su responsabilidad. Al establecer mejores relaciones con los capitanes de los equipos y con los demás jugadores y comunicándose como corresponde, ayudarán a los jugadores y eso a su vez hará mejor el fútbol para todos".
Los capitanes deberán ayudar a los árbitros a controlar los partidos.
FUENTE: Agencia AP


