Fútbol Fútbol -  10 de febrero 2012 - 15:00hs

Ever Banega empieza a rendir en el Valencia

BARCELONA (AP). Hace apenas un año, se producí­a una imagen curiosa en las instalaciones de entrenamiento del Valencia: la de un futbolista de élite llevándose la comida a casa en un ordinario envase plástico, como cualquier hijo de vecino.

Se trataba de Ever Maximiliano David Banega, nativo de Rosario, ex fenómeno de Boca Juniors, internacional argentino desde 2008, actual organizador del tercer clasificado de la liga española y, a sus 23 años, eterna esperanza de los aficionados al fútbol cocinado a fuego lento.

Fue precisamente, la cocina _o mala cocina, en este caso_ el motivo de la estampa obrera de Banega camino de su cercano domicilio, a la sombra del nuevo estadio Mestalla, aún en construcción.

Cuentan los que saben que entre los múltiples factores que han influido negativamente en el irregular desarrollo del talentoso futbolista estaba la pobre alimentación, a menudo resultante en un nocivo sobrepeso en sus cinco primeras campañas en España.

Llegado con apenas 19 años, Banega residí­a solo en Valencia y, como es habitual en jóvenes expatriados, se alimentaba a base de comida rápida y a deshoras. Pecado profesional para un deportista de elite que tampoco ejercí­a un estilo de vida acorde con su condición.

Es por ello que su máximo valedor, el técnico Unai Emery, optó finalmente porque almorzara al menos tres dí­as por semana en la ciudad deportiva, donde podí­a supervisar su dieta. O, en su defecto, se llevara la comida preparada a casa. Hasta el propio cocinero de ser preciso.

Tal era la consternación con el chico que en las categorí­as inferiores de Boca sucedió a su í­dolo, Fernando Gago, en el prestigioso puesto del clásico "cinco" argentino.

Pero el mimo y la atención deparados por parte del cuadro técnico parece que al fin están dando sus frutos con Banega, futbolista de marcados altibajos que anda cuajando su mejor campaña en Europa después de tener pie y medio fuera del club. Transcurridas 21 fechas de liga, acumula 13 partidos de titular y, antes de perderse cinco jornadas por una lesión de rodilla, figuraba incluso como octavo mejor pasador y segundo mejor regateador tras su compatriota Lionel Messi. Estadí­sticas notables para un mediocentro.

"Nos da muchí­simas cosas porque tiene un talento de primer de nivel", explica su compañero Aritz Aduriz. "Ha madurado mucho y está rindiendo como nunca. Estoy seguro de que seguirá mejorando".

Pero con Banega siempre hay que tener el corazón en la mano.

Su discontinuo rendimiento desde que saliera de Boca por 18 millones de euros, unido a un largo historial de polémicas extradeportivas, resultaron en el intento _sin éxito, tras su decepcionante participación en la Copa América_ de ponerle en el mercado en julio; y la contratación del ex Getafe Dani Parejo como seguro en caso que volviera a defraudar.

La extensa lista de agravios del organizador incluí­an negación del saludo a Emery tras un cambio, alargar la fiesta de cumpleaños del técnico hasta presentarse tarde y en pésimas condiciones al entrenamiento del dí­a siguiente, un positivo por alcoholemia al volante y, finalmente, insinuaciones sobre posible cambio de aires, empeoradas al posar con la camiseta del Real Madrid en las redes sociales.

Y todo ello, sin contar la etapa previa al periplo europeo, cuando fue más noticia por los destrozos de un hotel de concentración con sus compañeros de la selección Sub20 y un explí­cito video í­ntimo colgado en el ciberespacio que por sus logros sobre la cancha, como salir campeón del Mundial Sub20 de 2007 y de los Juegos Olí­mpicos de Beijing.

No hay recaí­da por ahora, y el desenlace está siendo más bien el opuesto: Banega se asentó, siguió los consejos de sus entrenadores, cuidó su fí­sico y se erigió en el lí­der sobre el campo que siempre vislumbraron los entusiastas de su fichaje.

Así­ lo validaba recién el diario local Superdeporte, titulando "El nuevo Ever" a doble página y dando a entender que habí­a madurado y adoptado una actitud más profesional.

Y es que, como el futuro coloso valencianista, Banega es piedra angular de un proyecto, más que obra completada.

El propio presidente "che", Manuel Llorente, así­ lo definió al extender su contrato hasta 2015 hace poco menos de un mes: "La intención no es venderlo. Si sigue creciendo como hasta ahora, esperamos que se quede para construir el Valencia que todos queremos".

El sentimiento pareció resonar en Banega, quien reconoció haber sufrido problemas de adaptación en sus primeros años y declaró sin tapujos: "Quiero quedarme porque estoy en deuda con el Valencia".

Receloso de los periodistas, se esconde tanto de la prensa como se ofrece sobre el césped, siempre dispuesto a tomar el mando.

Pese a los desencuentros con la afición y su fama de "bala perdida", el vestuario le quiere y espera que su recién adquirida tranquilidad fuera de los terrenos de juego se traduzca en mejores prestaciones en la cancha.

Padre precoz de un hijo de cinco años nacido en Argentina fruto de una anterior relación, es también papá de la pequeña Agostina y parece estabilizada su actual relación sentimental. Comparte carnicerí­a argentina, asados y mate con sus compatriotas Pablo Piatti y Tino Costa, sin importar que el segundo sea competencia directa en el eje de la medular. Y sigue siendo el preferido de Emery, quien mima su autoestima; receta opuesta a Costa, a quien deja menos cuerda.

El potencial del futbolista es corroborado por el segundo entrenador, Juan Carlos Carcedo: "Tiene unas caracterí­sticas únicas para mantener la posesión y presionar al contrario. Debe mejorar con la izquierda, pero lee mejor los partidos y no abusa del pase corto como en Argentina. Fí­sicamente está mucho mejor y aguanta el ritmo europeo", evalúa.

El recurso a la gambeta también obedece al gen "potrero" propio de su paí­s, del que guarda recuerdos de enfrentamientos con Messi en los clásicos infantiles de Rosario. Era la etapa en que hizo los que denomina "verdaderos amigos" y compartí­a con sus hermanos su regalo más preciado: "unos botines que usábamos los tres en un mismo dí­a".

Luego llegarí­a el tatuaje en el gemelo derecho del escudo de Newell's Old Boys, su verdadero amor futbolí­stico, y las pruebas superadas en River Plate y Boca. Banega se decantó los "xeneizes" para corresponder la pasión paterna y añoró todo en cuanto pisó Europa.

Carcedo razona la cesión al Atlético de Madrid "porque lo vimos un poco verde", así­ como la renovada fe en el futbolista: "Sus cualidades lo ameritan y está rindiendo a un gran nivel".

Recién eliminado de las semifinales de Copa del Rey por el Barcelona, a Banega le llueven elogios desde ambos bandos. Uno de los más valorados, de boca del preparador azulgrana, Pep Guardiola: "Es un jugador fantástico. Internacional y de gran calidad".

Y pese a su discreta actuación, Emery le sigue "bancando" como dicen los suyos: "Su aportación este año está siendo buena y queremos que vaya a más", zanja.

Pero quizás el sentimiento predominante lo resuma perfectamente el secretario técnico valencianista Braulio Vázquez: "En el mundo hay pocos jugadores que puedan marcar su futuro y él es uno de ellos. Ever va a ser lo que él quiera".

FUENTE: Agencia AP

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