Fútbol Fútbol -  26 de noviembre 2011 - 13:00hs

Los futbolistas libios se sienten libres

DUBAI, Emiratos Arabes Unidos (AP). Por primera vez en décadas, los futbolistas en Libia pueden jugar con libertad.

La revuelta que derrocó a Moamar Gadafi también acabó con Al-Saadi Gadafi, que dominó el balompié e intimidó a los jugadores durante la última parte del régimen de 42 años de su padre.

"Se trata del balón, y de patearlo sin miedo ni presiones para que podamos ganar por nuestro paí­s, por la Libia libre", dijo Alí­ al-Aswad, el técnico de la selección nacional y ex jugador del club Al Ahli de Trí­poli, el favorito del fallecido dictador.

El fútbol de Libia estuvo en las sombras desde febrero, cuando la rebelión contra el régimen de Gadafi estalló en el paí­s del norte de Africa. Los jugadores salieron del territorio libio para jugar en equipos de naciones vecinas o se unieron a los insurgentes.

Dí­as después de que las fuerzas que combatí­an a Gadafi ocuparon Trí­poli a finales de agosto, el entrenador asistente Abdul Hafid Arbesh fue a buscar futbolistas en los alrededores de la todaví­a caótica capital. Querí­a armar un equipo nacional con el fin de llevarlo en una aventura épica a Egipto para el primer partido internacional de Libia bajo la bandera revolucionaria roja, verde y negra que sustituyó al estandarte verde del antiguo régimen.

Después de un viaje en autobús al vecino Túnez, un vuelo a la ciudad de Bengasi en el oriente de Libia y de allí­ en otro avión a El Cairo, el equipo de Arbesh estaba en un estadio en la capital egipcia para enfrentar a Mozambique en un partido de clasificación a la Copa Africana de Naciones. Libia ganó 1-0.

Dos hijos de Gadafi, al-Saadi y Mohamed, dominaron el fútbol libio y, junto con su padre, aterrorizaron a los jugadores. Al-Saadi Gadafi fue el presidente de la federación de fútbol de Libia hasta que huyó a Ní­ger en septiembre. También tení­a ambiciones como futbolista, y usó su dinero e influencia para jugar en Libia, e incluso, brevemente, en Italia con el club Perugia.

"Todas las decisiones las tomaban ellos", dijo al-Aswad. "El nos decí­a cuándo jugar, cómo jugar, y si debí­amos jugar".

Al-Saadi podí­a retirar de la cancha a la selección nacional minutos antes de un partido al otro lado del mundo, afirmó al-Aswad. Sobornaba a los jugadores estrellas para que anotaran en algunos partidos y los amenazaba con palizas si marcaban en otros. Le ordenó a un equipo en Bengasi que empatara.

Al-Aswad incluso culpa a al-Saadi de la muerte de un famoso jugador, Bashir Riyan, en 2004.

"Sufrimos mucho", dijo al-Aswad. "Era como si el balón solamente le perteneciera a él, y como si los jugadores de fútbol y la selección nacional fueran sus rehenes".

A pesar de todo, el fútbol libio sobrevivió al régimen y el mes pasado la selección se sobrepuso a sus escasas probabilidades de clasificar a la Copa Africana de Naciones del próximo año. El nuevo capitán del equipo, el guardameta Samir Abud, está nominado al premio para el mejor Jugador Africano del Año después de que Libia desafió la agitación polí­tica en el paí­s para conseguir su boleto al principal torneo de Africa.

La Copa Africana comienza el 21 de enero y la sede será compartida por Gabón y Guinea Ecuatorial. Libia está en el Grupo A junto a Guinea Ecuatorial, Senegal y Zambia.

El próximo mes, la selección libia también participará en los Juegos Arabes, organizados por Qatar, que envió aviones de guerra a Libia para ayudar en el derrocamiento del régimen de Gadafi. Se enfrentará a Jordania, Palestina y Sudán en la fase de grupos del evento deportivo más importante del Medio Oriente.

Libia fue sede de la Copa Africana de Naciones en 1982 y alcanzó la final de ese año, aunque perdió ante Ghana. El paí­s también clasificó para el torneo continental en 2006, cuando se jugó en Egipto.

El objetivo del equipo es tener un buen desempeño en la Copa Africana, pero Arbesh señaló que los jugadores ya sueñan con clasificarse al Mundial del 2014 en Brasil. Libia nunca ha clasificado, pero Arbesh dijo que siempre ha considerado que el paí­s tiene un talento que no pudo prosperar por la opresión.

"Necesitábamos apoyo, no temor de ganar", dijo Arbesh. "Sin las cadenas de Gadafi, podemos llegar lejos. Muy lejos".

FUENTE: Agencia AP

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