Un 17 de septiembre del año 2000, un niño llamado Lionel Messi aterrizaba en Barcelona procedente de Rosario. El motivo, una prueba con el FC Barcelona. No fue un romance desde el principio, pues en algunos momentos pareció que se truncaría la incorporación de Leo a La Masia, pero la insistencia de Carles Rexach y Josep Maria Minguella permitieron que sucediera todo lo que ha sucedido después: Leo Messi se ha convertido, de azulgrana, en el mejor jugador de la historia del club y, para muchos, también de la historia del fútbol.
La demora de la incorporación de Messi estuvo cerca de propiciar que el jugador y su familia regresaran a Argentina. De hecho, creció la desconfianza entre ambas partes durante algunas semanas. Al final, por su propia suerte, el Barça hizo lo que tenía que hacer y se quedó al joven futbolista.
Hoy, años después, Messi ha logrado mucho más de lo que ni él mismo podía imaginar. Con seis balones de oro y un inacabable palmarés tanto individual como colectivo, el argentino ya es considerado por muchos el más grande de la historia del fútbol.

