Deportes 29 de enero 2009 - 01:00hs

Juego rudo, parte de la identidad de los Steelers

TAMPA, Florida, EE.UU. (AP). Ryan Clark propinó golpes escalofriantes a Willis McGahee y a Wes Welker; Hines Ward le fracturó el maxilar a Keith Rivers y James Farrior le dio duro a Derrick Ward.

Los Steelers de Pittsburgh no tratan deliberadamente de lastimar a los jugadores contrarios. Pero ello ocurre a veces, con un equipo que sólo sabe jugar de dos maneras: la ruda y la más ruda.

Los Steelers son uno de los equipos más duros en la NFL, y los Cardinals de Arizona entienden que deben estar preparados para un partido en el que deberán tener la mentalidad de "golpear o ser golpeados" si quieren ganar el Super Bowl. La final de la Conferencia Americana entre los Ravens y los Steelers fue quizás el duelo de mayor rudeza en toda la temporada, y los Cardinals saben lo que les espera.

"Definitivamente ellos son distintos", dijo el miércoles el linebacker de Arizona, Karlos Dansby. "Van con decisión al balón y juegan con mucha pasión, y es hermoso ver a un equipo tan apasionado... Uno admira esas jugadas, mira a la gente que llega, propina golpes duros y cambia el rumbo del partido".

El juego rudo no comenzó en Pittsburgh con las épocas de los entrenadores Bill Cowher o Chuck Noll. Los Steelers dirigidos por Buddy Parker eran temibles por su duro golpeo a finales de la década de los 50 y comienzos del 60.

Pero aquellos equipos no cosecharon tantos triunfos como los de Knoll y Cowher.

Los Steelers transformaron el golpeo en un arte durante los dí­as en que su defensiva fue apodada la "Cortina de acero", caracterizada por las embestidas de Jack Lambert, la dureza de Joe Greene, el bloqueo de Mike Webster y el castigo que Mel Blount infligí­a a los receptores en la lí­nea.

"Por la forma en que ellos acarreaban el balón en la década de los 70 y por la manera en que ellos jugaban a la defensiva, no habí­a otro camino que ser duro", dijo el cornerback Deshea Townsend. "Pittsburgh es una ciudad ruda, mucha gente fuerte vive en esa ciudad, así­ que uno tiene que formar parte de un equipo que se adapte a eso".

Steve Breaston, receptor de los Cardinals, creció en Pittsburgh, y tiene muchas referencias sobre la forma de jugar de los Steelers. Breaston, quien también devuelve patadas, desempeña una posición que exige más talento que fuerza, pero siempre ha tratado de que su familia se enorgullezca de él, al jugar también con rudeza.

"El fútbol (estadounidense) ahí­ es de mucho contacto fí­sico. Eso es lo que define a los Steelers", dijo Breaston. "Miren a los linebackers, la defensiva secundaria y todo lo demás. Todos hacen jugadas y atacan al quarterback. Miren a (Troy) Polamalu volar por el campo, eso es Pittsburgh, hacen esas jugadas. Uno tiene que igualar eso o de lo contrario se irá desgastando".

James Farrior, linebacker de los Steelers aprendió eso también, luego de mudarse de los Jets en el 2002. Le sorprendí­a la forma en que los aficionados recordaban los golpes duros incluso meses después de que habí­an ocurrido.

Los aficionados de Pittsburgh nacen "agitando la Terrible Towel en sus manos", dijo Farrior respecto de las toallas amarillas que ondean los aficionados para pedir "más crueldad" a su equipo.

Después de que el cornerback William Gay fue reclutado de la Universidad de Louisville, el año pasado, su tí­o le gritó unos segundos después: "¡Tienes que comenzar a golpear ahora!"

FUENTE: Agencia AP