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2010: Nadal-Federer, la época dorada

NUEVA YORK (AP). Cada vez que Rafael Nadal y Roger Federer se ponen detrás de un micrófono, alguien hace la pregunta de siempre.

"¿A quien consideras el mejor tenista de la historia?". Con el rigor de la modestia, sagaces en la diplomacia, ninguno se arropa con el manto.

Federer sabe que los números le favorecen ... por ahora. Las 16 coronas de Grand Slam frente a las nueve de Nadal. Los elogios superlativos que sus rivales suelen dedicarle.

Luego de levantar cuatro match points en el Masters de Parí­s para conseguir su primer triunfo sobre Federer en seis partidos, Gael Monfils esencialmente se expresó como si hubiese conquistado el pico del monte Everest: "Es una leyenda del tenis, LA LEYENDA ... Lo voy a recordar toda mi vida".

Pero Federer tiene 29 años, pendiente de sus adorables mellizas. Así­ que se empezó a creer que el momento del declive se le aproximaba al suizo.

Nadal, mientras tanto, apenas cuenta con 24 años y cuando a inicios de septiembre se proclamó campeón del Abierto de Estados Unidos se convirtió en el séptimo hombre en completar la colección de tí­tulos del Grand Slam.

A nadie se le escapó el detalle que Nadal habí­a conseguido su noveno grande con un año de antelación a lo que le tomó a Federer.

Nadal protesta ante las menciones que será el mejor de la historia.

"Creo que hablar de si soy mejor o peor que Roger es estúpido", afirmó el español tras su hora de gloria en Nueva York. "Porque los tí­tulos dicen que él es mucho mejor que yo, así­ que esa es la verdad en este momento. Creo que será verdad toda mi vida".

Fue el año del resurgimiento para Nadal, luego que en el previo se vio afectado por lesiones y problemas en el seno de su familia. Reconquistó Roland Garros sin perder un solo set, recuperó el número uno y encontró su mejor saque, hasta ahora el punto más débil de su arsenal.

Sí­, este es un momento único para el tenis masculino, su época dorada, en la que dos raquetas monopolizan todo (21 de los últimos 23 grandes) y se discuten quién es el mejor de todos los tiempos.

La rivalidad daba la impresión que menguaba este año cuando el blindaje de Federer era perforado con sus "tempranas" eliminaciones en el Abierto de Francia y Wimbledon. Su derrota ante Robin Soderling en los cuartos de final de Roland Garros fue la primera que sufrió antes de las semifinales de un Slam en seis años.

Quizás la señal más alarmante fue que perdió cuatro partidos en los que dispuso de match points que desperdició.

Pero Federer recargó baterí­as, contrató a Paul Annacone y derrotó a Nadal en la final de la Copa Masters, la quinta vez que alzó el trofeo del torneo de fin de temporada. Esa victoria le permitió llegar a los 66 tí­tulos en su carrera, quedando como el cuarto en la lista histórica del circuito.

"No tengo ningún tipo de planes para retirarme, dejar, abandonar o como quieran llamarle", declaró Federer tras su consagración en Londres. "Espero seguir jugando muchos años más".

Cuanta expectativa empieza a suscitar el venidero Abierto de Australia, en el que Federer intentará revalidar la corona.

Será en Melbourne donde Nadal buscará completar su "Rafa Slam" y quedar ostentando al mismo tiempo los cetro de las cuatro grandes citas.

Nadal cerró el año firmemente instalado como el número uno mundial, con una brecha sideral de 3.305 puntos sobre Federer.

Nadie parece capaz de entrometerse en el pulso entre ambos.

En 2008, Novak Djokovic rompió la monotoní­a al ganar el Abierto de Australia, pero el serbio realmente se da por satisfecho con haber logrado este año para su paí­s su primera Copa Davis. Andy Murray amenaza, pero siempre flaquea.

¿Y que fue de Juan Martí­n del Potro? El argentino, campeón del US Open 2009, apenas disputó seis duelos en 2010 tras operarse de la muñeca. Su ranking se desplomó al 257 al evaporarse los puntos y sin poder ir a Flushing Meadows para defender el tí­tulo.

Con el cañón con el que golpea de la derecha, el gigante Del Potro era el individuo que se perfilaba para terciar entre Nadal y Federer. Ahora resta ver si puede volver con todo.

2010 fue un año entretenido en todos los sentidos.

El partido épico fue el que John Isner y Nicolas Mahut protagonizaron por la segunda ronda de Wimbledon. Tomó tres dí­as en completarse. De 11 horas, 5 minutos y 183 games fue el partido más largo de la historia. Es más el quinto set (70-68 fue el marcador) en sí­ superó la extensión de cualquier otro duelo. El francés Mahut ganó más puntos (502 sobre 478), pero el estadounidense Isner fue quien cantó victoria.

Mientras los hombres pasan por una época excepcional, la irregularidad marca la tónica entre las mujeres.

Caroline Wozniacki cerró el año como número uno, aunque la danesa aún no gana un Slam. Es la virtud de saber sumar más puntos y el que Serena Williams no juega desde que ganó Wimbledon por culpa de las cortaduras en el pie que sufrió al pisar vidrio en un restaurante de Munich.

Justine Henin volvió tras un retiro de año y medio y al inicio pareció que repetí­a el ejemplo de su compatriota Kim Clijsters, que ganó el US Open. Pero Henin perdió la final de Australia ante Serena Williams y tuvo que parar después de Wimbledon por una dolencia en el codo.

Clijsters, por su parte, repitió como campeona en Flushing Meadows y también se alzó con el Masters femenino.

Y el Roland Garros femenino arrojó una inesperada campeona en la italiana Francesca Schiavone, quien a sus 29 años nunca habí­a llegado siquiera a la semifinal de un Slam.

FUENTE: Agencia AP