Béisbol Béisbol -  28 de julio 2010 - 20:00hs

Atlanta vuelve a ser lí­der de división como en las buenas épocas

ATLANTA (AP). Brian McCann creció en Atlanta y cuando era niño era fanático de Glavine, McGriff, Maddux y Justice. En esas épocas, los Bravos esperaban clasificar a la postemporada todos los años.

Ahora, el catcher de los Bravos comienza a sentir el mismo tipo de expectativa.

Ya hace dos meses que Atlanta ha retomado un puesto que en aquellos años solí­a ser suyo siempre: la cima de la División Este de la Liga Nacional. Aun tras perder dos de tres partidos en Florida este fin de semana, los Bravos podí­an relajarse en su dí­a libre el lunes, sabedores de que le llevan cuatro partidos y medio a los Filis, los dos veces campeones de la liga.

"Yo era un gran fanático del béisbol cuando era chico. Este era el equipo al que alentaba", dijo McCann, cinco veces estelar y nacido en los suburbios de Atlanta. "Sin dudas, pienso que el equipo que tenemos ahora juega como jugaban en los años 90".

Es que la fórmula es parecida: lanzadores que no regalan nada, defensa sólida, bateo en los momentos más oportunos. Y, claro, la misma cara que observa todo desde la banca: la de Bobby Cox, que dice que comienza a sentirse como entonces.

"Tenemos una gran quí­mica en estos momentos", dijo Cox, que tiene 2.465 victorias en Grandes Ligas, sólo superado por otros tres pilotos. "(Los jugadores) se están uniendo".

Esta será la última temporada de Cox, de 69 años, pero al veterano manager no le interesa hablar de simbolismos. Los jugadores, sin embargo, parecen decididos a darle un gran regalo de jubilación.

"Bobby Cox es la razón por la que los Bravos han tenido tanto éxito", dijo McCann. "El la trata como una temporada cualquiera, pero nosotros queremos que sea especial para él".

Este equipo es en muchas maneras apropiado para ser el último de Cox. Se parece mucho al grupo que condujo en 1991, el año en que los Bravos pasaron de ser los peores a ganar el primero de sus 14 tí­tulos seguidos de división, una racha sin precedentes.

En lugar de los jóvenes Tom Glavine y John Smoltz, estos Bravos tienen una rotación larga con veinteañeros apreciados, como Jair Jurrjens y Tommy Hanson. Como hicieron aquella vez cuando compraron a los veteranos Terry Pendleton y Sid Bream, esta vez adquirieron a Troy Glaus y Eric Hinske por bajos contratos durante la postemporada. También tienen una estrella naciente en el jardí­n derecho: esta vez es Jason Heyward, aquélla, fue David Justice.

A todo esto se agrega un bullpen versátil encabezado por el taponero Billy Wagner y el inesperado nivel estelar del segunda base venezolano Martí­n Prado. La suma es un equipo bastante especial.

Pero los Bravos tuvieron que superar bajas actuaciones, como las del veterano Chipper Jones o Nate McLouth. Y transfirieron al cubano Yunel Escobar cuando casi no tení­a cuadrangulares en la temporada.

El espí­ritu de equipo fue la clave.

"Nos gusta estar juntos", dijo Jones. "Antes, se formaban grupos de tres o cuatro muchachos y tení­as siete y ocho de esos grupos en el equipo. Pero he estado en muchas cenas esta temporada cuando llegamos a una ciudad de visitantes y somos 15, 18, hasta 20 jugadores, todos comiendo juntos".

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La colaboradora de The Associated Press Amy Jinkner-Lloyd contribuyó a este despacho.

FUENTE: Agencia AP

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