FILADELFIA (AP). Jorge Posada se pone de pie en la caja del catcher y levanta ambos brazos. Ha pedido una pausa en el juego. El receptor puertorriqueño de los Yanquis ha pedido un minuto para hablar con su pitcher.
"Me tiene sin cuidado", dijo Posada. "Es una situación importante. Cada vez que voy a la lomita es porque es un momento clave".
Posada y los Yanquis están volviendo locos a los aficionados locales, pero lo que receptor y lanzador se han estado diciendo en sus reuniones en la lomita está funcionando. Nueva York anotó tres veces para quebrar un empate en la novena entrada y ganar 7-4 a los Filis el domingo para tomar la cómoda ventaja de 3-1 en la Serie Mundial.
Posada también sobresalió con un imparable importante. Después de que Alex Rodríguez sonó con dos outs el doblete productor de la ventaja, el boricua conectó un sencillo de dos vueltas contra Brad Lidge y poner a los Yanquis con delantera de tres carreras.
"Era un buen pitcheo para hacer contacto, lo esperé y se fue por todo el medio", indicó Posada.
Así le facilitó de alguna manera la tarea al cerrador panameño Mariano Rivera, quien sacó pronto los tres outs para el salvado.
Posada bateó también un elevado de sacrificio en la primera entrada, cuando Nueva York fabricó dos carreras.
Tras su 27mo campeonato de las mayores, y el primero en nueve años, los Yanquis son cuidadosos con todos los detalles en cada partido de esta pretemporada.
Con frecuencia, Posada camina hacia el montículo para hablar con su lanzador y quedar ambos seguros de que están en sintonía en cuanto a las señales.
Posada y el as CC Sabathia tuvieron el domingo ocho conferencias en el mismo quinto capítulo, incluyendo cuatro con el toletero Jayson Werth en el plato.
Sabathia ponchó a Werth con corredores en primera y segunda para lograr un feliz desenlace.
"Es algo importante. Queremos estar seguros de que sabemos la localización de los pitcheos que queremos", sostuvo Posada sobre las conferencias.
Posada no es receptor titular cuando el derecho A.J. Burnett sube a la lomita. El también boricua José Molina, con poco poder con el bate, ha sido el receptor personal de Burnett.
Pero Posada, que tiene 38 años y fue operado de un hombro el año pasado, ha estado guiando al resto de los serpentineros de Nueva York en estos playoffs.
Después de que el relevista Joba Chamberlain cedió al dominicano Pedro Feliz el jonrón del empate con dos outs en la octava, Posada le dio en la caseta un abrazo al lanzador, de 24 años, y le dio algunos buenos consejos al oído.
Chamberlain salió de la caseta asintiendo con la cabeza, y los Yanquis salieron con la victoria.
Junto con Rivera, Derek Jeter y Andy Pettitte, Posada es uno de los cuatro veteranos de los Yanquis que formaron parte de la dinastía de la década de los 90 bajo el manager Joe Torre. Los cuatro podría celebrar su cuarto campeonato el lunes.
"No quiero adelantarme a las cosas, pero no se puede ignorar la situación en que nos encontramos", dijo Posada sonriendo mientras caminaba bajo un túnel del Citizens Bank Park.
FUENTE: Agencia AP




