Béisbol Béisbol -  31 de mayo 2010 - 00:00hs

Las celebraciones de triunfos pueden ser riesgosas

ANAHEIM, California, EE.UU. (AP). Los cuadrangulares que ganan juegos y son seguidos de celebraciones efusivas en el plato tienen momentos espectaculares con imágenes dignas de ser retransmitidas una y otra vez.

En ocasiones, ese regocijo desenfrenado tiene un costo.

Basta con preguntarle al cubano Kendry Morales, de los Angelinos de Los Angeles, cuyo cuadrangular con la casa llena que ganó el juego del sábado lo dejó incapacitado para salir caminando del terreno. Morales se fracturó una pierna al saltar sobre el plato y ser sofocado por sus delirantes compañeros.

"No fue una noche divertida. Es deprimente perder a un jugador como lo hicimos con Kendry. Y no va a volver a ocurrir aquí­", dijo el manager de los Angelinos Mike Scioscia, quien aprendió de mala forma que la moderación en estas celebraciones podrí­a ser una idea más prudente.

"Es un juego emotivo, y cuando ganamos de esa manera, es emocionante cuando uno queda atrapado en el momento", admitió Scioscia. "Pero necesitamos hacer algo mejor que resultar lesionados en una celebración tumultuaria de una victoria. Lo ocurrido ayer fue terrible", señaló el manager.

Scioscia se reunió con sus jugadores a puertas cerradas antes del juego del domingo y fijó los nuevos lineamientos para las celebraciones.

El primera base utilitario Robb Quinlan fue llamado de las menores para cubrir a Morales, pero el domingo el receptor Mike Napoli jugó la primera base, por primera vez en las mayores.

Morales podrí­a estar ausente un largo tiempo, pero Scioscia enfatizó que no se trataba de una lesión que deje fuera de la temporada al pelotero de 26 años, según lo que ha sabido el club. Morales estaba programado para cirugí­a el domingo, pero los médicos decidieron esperar a que disminuya la inflamación.

Scioscia dijo que la lesión de Morales era un accidente latente, pero que no tení­a necesariamente que ocurrir _ una opinión compartida por el entrenador de bateo Mickey Hatcher.

"Pesa más de 90 kilogramos (200 libras), y no hay razón para que hubiera saltado", enfatizó Hatcher. "El plato siempre es resbaladizo, y uno no sabe lo que va a pasar".

"Es decir, miren a Roy Halladay anoche después de lanzar un juego perfecto: todos estaban sobre él, así­ que ¿cómo saber que no se va a dislocar el tobillo con todas esas piernas y cosas alrededor de él? Pero esa es sencillamente la naturaleza del juego", señaló Hatcher. "¿Cómo eliminar esas celebraciones? No lo sé, pero creo que debe bajárseles un poco el tono".

FUENTE: Agencia AP