SHANGHAI (AP). Las dudas sobre si Lionel Messi y Juan Román Riquelme, dos astros con diferencias generacionales y aparentes discrepancias de criterio, se entenderían en la cancha, quedaron disipadas en la victoria de Argentina sobre Costa de Marfil en la apertura del fútbol olímpico.
Argentina quedó como único líder de la zona y el domingo puede sellar su pasaje a los cuartos de final si le receta la misma medicina a la selección de Australia, que le empató a Serbia 1-1.
La sociedad armada por Messi y Riquelme resultó letal y le dio la razón al técnico Sergio Batista, quien contra el pesimismo de muchos argentinos le confió a ambos jugadores la manija de la selección en los Juegos Olímpicos.
Ello planteaba un interrogante no sólo de tipo táctico, sino humano. Messi y Riquelme habían jugado apenas un par de partidos juntos y no lograron complementarse a cabalidad. Además, para muchos es conocido que entre los dos existen al parecer diferencias personales.
Pero el jueves, dentro del terreno, Messi y Riquelme dieron al traste con los pronósticos agoreros y establecieron una nueva sociedad que le dio rápidos dividendos a su selección.
Riquelme, el más veterano y luciendo la "10", le puso como con la mano el pase para que Messi enfilara a su destino con el gol al final del primer tiempo, para el 1-0. Y sobre el final Messi ingresó al área tras otro pase milimétrico de Riquelme y sacó un disparo rechazado a medias por el arquero. El despeje le quedó a Lautaro Acosta para que definiese sin oposición.
"Con toda la gente arriba, con Román y el 'Kun' (Agüero) intentamos buscarnos, tirar paredes, nos gusta a todos jugar por abajo, jugar al fútbol, así que es lo que buscamos", dijo el "Pulga" Messi después del partido.
Batista elogió a Messi y a Riquelme.
"Tuvo una actitud generosa y dio un gran pase en el gol de Messi", señaló el "Checho" Batista al referirse al cerebro del Boca Juniors, un jugador que genera amor y odio entre los argentinos.
La sociedad al parecer comenzó a crearse mucho antes de que empezara el torneo. Tras su arribo a Shanghai, Messi y Riquelme se toparon en el terreno, sonrieron y conversaron varios minutos. Riquelme aseguró después en una rueda de prensa que todo andaba bien en su relación personal con Messi y pidió que no se hiciese de ello un problema innecesario.
La prensa informó que las discrepancias entre ambos surgieron aparentemente en la reciente concentración del equipo para los partidos por las eliminatorias al mundial del 2010, que incluyó un criticado empate de Argentina como local frente a Ecuador.
Despejada la duda sobre si Messi y Riquelme se complementarían, superado los nervios del debut y la incertidumbre en torno a la disponibilidad de Messi en el fútbol olímpico, Argentina respiraba relajada y se prepara ahora para un rival del que sabe poco, Australia.
Batista, quien estaba avisado sobre lo que podrían hacer los marfileños, puesto que había observado días antes vídeos de los africanos, admitió que no vio partidos de los australianos, aunque sí de los serbios.
Agregó que una cosa es segura: nadie le va a regalar nada a los argentinos.
"Todos los partidos van a ser difíciles", afirmó el "Checho" Batista, campeón mundial con Argentina en México'86. "Tenemos que estar preparados mentalmente para ello".
FUENTE: Agencia AP



