BLOEMFONTEIN, Sudáfrica (AP). Cruzó claramente la raya. No cabe la menor duda.
La bandera de Espinosa, sin embargo, se quedó abajo y el árbitro Jorge Larrionda, también uruguayo, hizo seguir el juego, ante el desconcierto de los ingleses.
Concluido el primer tiempo, Wayne Rooney y David Beckham, quien acompaña al cuerpo técnico de Inglaterra, se dirigieron hacia Espinosa y le recriminaron porque no levantó la bandera. Le señalaban con las manos la distancia a que había picado el balón del otro lado de la raya.
Al final Alemania ganó 4-1 tras anotar otros dos goles de contragolpe en el complemento, aprovechando el adelantamiento inglés en busca del empate. Pero los ingleses dijeron que el error de los conductores del partido selló su suerte.
"El juez de línea cometió un error increíble", sostuvo el técnico de Inglaterra Fabio Capello. "Marcó el partido, porque los alemanes pudieron seguir jugando de contragolpe, algo que hacen muy bien".
"El error del árbitro arruinó todo", añadió. "Cuando marcamos los dos goles, los alemanes estaban sufriendo. Nosotros jugamos mucho mejor. Hasta que ellos anotaron el tercero y ahí dejamos de ofrecer resistencia".
El estratega alemán Joachim Loew admitió que había sido gol. "Vi por televisión que la pelota picó del otro lado de la raya. Debieron convalidar el gol", expresó.
Es una de esas fallas de proporciones épicas, de la que se hablará por mucho tiempo y que marcará un capítulo especial en la historia de las legendarias confrontaciones entre ingleses y alemanes.
Para los alemanes, el episodio tuvo sabor a revancha.
En la final de 1966, con el partido entre ingleses y alemanes empatado 2-2 en un alargue, un disparo del inglés Geoff Hurst dio en el travesaño y picó en la raya. Tras consultar con el juez de línea, el árbitro señaló un gol que en realidad no había sido.
Inglaterra terminó ganando 4-2 ese encuentro, con otro gol de Hurst. Pero los alemanes siempre se quejaron de que el gol que no fue les costó el partido.
FUENTE: Agencia AP

