GINEBRA (AP). El lado oscuro del fútbol se puso sobre la mesa el jueves, cuando la principal funcionaria de la ONU sobre derechos humanos se unió a funcionarios y futbolistas para pedir que se ponga fin al "crimen" del racismo en el deporte.
"El deporte, en su mejor versión, es incluyente y generoso de corazón, y fundamentalmente multicultural, basado en valores como el trabajo en equipo, la lealtad, el mérito y el autocontrol", dijo Pillay ante un atiborrado foro en la sede europea de la ONU en Ginebra, donde la acompañaban el jugador ghanés del Milan, Kevin-Prince Boateng, el ex capitán de la selección francesa Patrick Viera y varios funcionarios de la FIFA y del fútbol europeo.
Varios funcionarios dijeron que estaban tomando medidas reales, no sólo retóricas, para combatir el problema, a través de acciones como el grupo de trabajo contra el racismo de la FIFA.
Boateng recordó cómo se sintió "enojado y ofendido" cuando pateó el balón a las gradas y encabezó a su equipo, que se retiró del campo para protestar por el abuso de los aficionados del equipo italiano de cuarta división Pro Patria durante un partido amistoso en enero. Dio el crédito a sus compañeros de equipo por respaldar uniformemente su improvisada protesta, que desató una indignación internacional más amplia.
"El racismo se puede encontrar en las calles, en el trabajo e incluso en los estadios de fútbol. Hubo ocasiones en mi vida en que no quise enfrentar el asunto. Intenté ignorar el racismo, de manera similar a un dolor de cabeza que sabes que desaparecerá si esperas lo suficiente", dijo el futbolista. "Pero esa era una idea equivocada. El racismo no desaparece. Si no lo confrontamos, se propagará".
FUENTE: Agencia AP




