RIO DE JANEIRO (AP) — Después de escuchar el fallo que lo decretaba perdedor tras una pelea reñida, Lorenzo Sotomayor cayó de rodillas a la lona y bajó la cabeza: La aventura del cubano con el equipo de boxeo de Azerbaiyán se quedó a las puertas del oro.
Los jueces dieron al uzbeco tarjetas de 29-28, 29-28 y 28-29.
El desenlace de esta final llamó la atención porque, de haber ganado el oro, Sotomayor se habría convertido en el primer campeón olímpico en el deporte insignia de los cubanos y oriundo de la isla en darle una presea dorada a otro país.
Probablemente a Cuba le habría gustado ver a Sotomayor coronarse, ya que eso le habría permitido a la isla terminar en el primer lugar del medallero en boxeo sobre Uzbekistán, que con la presea dorada de Gaibnazarov cerró con tres de ese metal, dos de plata y dos de bronce.
Cuba se quedó en el segundo lugar con tres oros y tres bronces.
"Me siento un poco triste, quería ser campeón", admitió Sotomayor, con la medalla en el cuello y la bandera azerbaiyana sobre sus hombros. "De todas maneras llegué a la final; es un sueño que todo atleta desea".
Pariente lejano del astro del atletismo Javier Sotomayor, el pugilista isleño se fue en buenos términos de su país y empujado por el amor a una rusa, con la que emprendió un viaje que lo llevó a Azerbaiyán. Admite que también salió para buscar una mejor vida.
Su pareja, Niurka, no lo acompañó a Río.
"Le dije que se quedara mejor allá, para que estuviese tranquila", señaló.
Sotomayor reveló que planea tomarse unas vacaciones tras los Juegos Olímpicos y visitar a su familia en Cuba, antes de tomar una decisión sobre su futuro en el pugilismo.
FUENTE: JUAN ZAMORANO (Associated Press)




