Con el inicio de la temporada de fútbol en Ucrania este martes, pese a la invasión de Rusia, los futbolistas de un club de Mariúpol esperan de alguna manera poder honrar a una ciudad devastada por los combates y bajo ocupación rusa.
Oleksandre Yaroshenko, el presidente del club, explicó a la AFP que motiva a sus protegidos diciéndoles que no juegan simplemente al fútbol sino que deben hacerlo porque son Mariúpol.
Dos días antes de la invasión rusa lanzada el 24 de febrero, el equipo estaba jugando un partido amistoso, recuerda Yaroshenko, cuando nadie esperaba un ataque.
A partir del 24 de febrero cayeron las primeras bombas sobre la ciudad, rodeada en pocos días por las fuerzas rusas. Pronto, se cortaron la electricidad y el agua corriente. En ese momento, los futbolistas y entrenadores se refugiaron en la sede de FSC Mariúpol en el centro de la urbe.
Yaroshenko, que también tiene un negocio en el sector sanitario, se ofreció como voluntario para coordinar las instalaciones médicas en la ciudad, que se enfrentaba en ese momento a bombardeos masivos y destructivos.
Primero, pidió a los jugadores que abandonaran Mariúpol en un autobús oficial estacionado a pocos metros del estadio. Pero, por miedo a dejar a sus seres queridos o ser atacados en el camino, la mayoría se negó.
Fue una semana después cuando cambiaron de opinión para marcharse del municipio.


