BERLIN (AP). Cuando el español Jesús Angel García Bragado cruzó el viernes la meta, no sabía que había vuelto a ganar una medalla.
Con 39 años y operado dos veces de la cadera por problemas físicos, todavía no se plantea la retirada. Al menos, de momento. Se ha conjurado para luchar por la victoria en los europeos del año que viene en Barcelona, ante su público. En su país.
"Estoy en el camino. Me he visto con fuerza. En Barcelona estaré en mi terreno", dijo. "¿Por qué sigo compitiendo? Disfruto haciendo esto. Tengo ilusión, supongo".
García Bragado es un luchador eterno. Lleva nueve mundiales y cinco Juegos Olímpicos en sus piernas. En 1993, consiguió la medalla de oro en Stuttgart. Después, platas en Atenas y Edmonton. En Helsinki y Osaka fue descalificado.
En los Juegos Olímpicos no ha tenido tanta suerte. Un cuarto puesto el año pasado en Beijing es su mejor resultado. A un suspiro del podio y la gloria olímpica.
Ahora, otra vez en Alemania, en Berlín, un país al que tantas cosas le unen, cierra el círculo de éxitos mundialistas con un bronce brillante.
Parte de la familia de García Bragado emigró a Alemania cuando en España se vivían tiempos muy difíciles.
"Volver a Alemania me daba ese espíritu ganador. Estaban mis hijas, mis primos, mis tíos que emigraron y viven aquí", relató. "Era todo un deja vú, un recuerdo de la victoria de Stuttgart".
En los 50 kilómetros por las calles de Berlín, García Bragado hizo gala de fuerza y, sobre todo, experiencia. Ritmo sólido. Paso firme. Voluntad de hierro. Y mucha calma.
Mientras el resto de atletas, a los que dobla la edad en muchos casos, se desfondaban, el español recuperó posiciones hasta llegar al bronce.
"En mi país, se dice que el entierro no termina hasta que pasa el cura. ¿Me has entendido, no?", dijo García Bragado sobre la importancia de saber gestionar el esfuerzo en una prueba tan larga.
"Yo pensaba en adelantar a los que tenía por delante, pero no sabía en qué posición estaba. Cuando supe que era tercero me he llevado una gran alegría".
El ruso Serguei Kirdiapkin se llevó el oro y el noruego Trond Nymark, la plata. García Bragado llegó a apenas 21 segundos de Nymark. Aseguró que podría haberlo superado, pero conservó.
Tenía dos amonestaciones y no quería sufrir una tercera descalificación consecutiva, tras las de Helskinki y Osaka.
"Pensé en el refrán que dice que no hay dos sin tres", explicó. "Los jueces han estado muy duros conmigo y había que ser prudente".
La pregunta es si García Bragado se retirará después de Barcelona o, con 41 años, querrá hacer historia participando en su décimo mundial de atletismo.
La cita es en Daegu, Corea del Sur, en 2011. La humedad y las condiciones son duras y no tiene claro si podría afrontar el desgaste de la carrera.
"No sé si estaré en Corea. Tal vez tenga otros proyectos más importantes en la vida y no tenga esa motivación", aseguró.
Si finalmente participa, una nueva medalla quizá no sería una sorpresa.
FUENTE: Agencia AP



