Deportes 21 de agosto de 2009 - 12:00

Otra medalla para Garcí­a Bragado en la marcha

BERLIN (AP). Cuando el español Jesús Angel Garcí­a Bragado cruzó el viernes la meta, no sabí­a que habí­a vuelto a ganar una medalla.

El veterano atleta sumó con el bronce en la marcha de 50 kilómetros su cuarta medalla en un mundial de atletismo, nada menos que 16 años después de la primera.

Con 39 años y operado dos veces de la cadera por problemas fí­sicos, todaví­a no se plantea la retirada. Al menos, de momento. Se ha conjurado para luchar por la victoria en los europeos del año que viene en Barcelona, ante su público. En su paí­s.

"Estoy en el camino. Me he visto con fuerza. En Barcelona estaré en mi terreno", dijo. "¿Por qué sigo compitiendo? Disfruto haciendo esto. Tengo ilusión, supongo".

Garcí­a Bragado es un luchador eterno. Lleva nueve mundiales y cinco Juegos Olí­mpicos en sus piernas. En 1993, consiguió la medalla de oro en Stuttgart. Después, platas en Atenas y Edmonton. En Helsinki y Osaka fue descalificado.

En los Juegos Olí­mpicos no ha tenido tanta suerte. Un cuarto puesto el año pasado en Beijing es su mejor resultado. A un suspiro del podio y la gloria olí­mpica.

Ahora, otra vez en Alemania, en Berlí­n, un paí­s al que tantas cosas le unen, cierra el cí­rculo de éxitos mundialistas con un bronce brillante.

Parte de la familia de Garcí­a Bragado emigró a Alemania cuando en España se viví­an tiempos muy difí­ciles.

"Volver a Alemania me daba ese espí­ritu ganador. Estaban mis hijas, mis primos, mis tí­os que emigraron y viven aquí­", relató. "Era todo un deja vú, un recuerdo de la victoria de Stuttgart".

En los 50 kilómetros por las calles de Berlí­n, Garcí­a Bragado hizo gala de fuerza y, sobre todo, experiencia. Ritmo sólido. Paso firme. Voluntad de hierro. Y mucha calma.

Mientras el resto de atletas, a los que dobla la edad en muchos casos, se desfondaban, el español recuperó posiciones hasta llegar al bronce.

"En mi paí­s, se dice que el entierro no termina hasta que pasa el cura. ¿Me has entendido, no?", dijo Garcí­a Bragado sobre la importancia de saber gestionar el esfuerzo en una prueba tan larga.

"Yo pensaba en adelantar a los que tení­a por delante, pero no sabí­a en qué posición estaba. Cuando supe que era tercero me he llevado una gran alegrí­a".

El ruso Serguei Kirdiapkin se llevó el oro y el noruego Trond Nymark, la plata. Garcí­a Bragado llegó a apenas 21 segundos de Nymark. Aseguró que podrí­a haberlo superado, pero conservó.

Tení­a dos amonestaciones y no querí­a sufrir una tercera descalificación consecutiva, tras las de Helskinki y Osaka.

"Pensé en el refrán que dice que no hay dos sin tres", explicó. "Los jueces han estado muy duros conmigo y habí­a que ser prudente".

La pregunta es si Garcí­a Bragado se retirará después de Barcelona o, con 41 años, querrá hacer historia participando en su décimo mundial de atletismo.

La cita es en Daegu, Corea del Sur, en 2011. La humedad y las condiciones son duras y no tiene claro si podrí­a afrontar el desgaste de la carrera.

"No sé si estaré en Corea. Tal vez tenga otros proyectos más importantes en la vida y no tenga esa motivación", aseguró.

Si finalmente participa, una nueva medalla quizá no serí­a una sorpresa.

FUENTE: Agencia AP