BEIJING (AP). Una derrota en el partido inaugural del básquetbol olímpico en Beijing no es el fin del mundo. Al menos así lo aseguran los jugadores de Argentina.
"En Indianápolis (mundial de 2002) y en Japón (2006) llegamos a la final habiendo ganado todos los partidos y al final perdimos, mientras que en Atenas perdimos dos (juegos) y al final nos quedamos con la victoria", dijo el alero argentino Luis Scola.
Argentina fue segunda en el mundial de 2002, y cayó en semifinales ante España en el del 2006 en Japón.
Los argentinos borraron un déficit de 12 puntos en los minutos finales, pero un tiro de tres puntos de Linas Kleiza con dos segundos en el reloj les dio una ventaja decisiva a los lituanos.
"Todavía es temprano, quedan cuatro juegos y lo que hay que hacer es trabajar duro en lo que nos queda por delante", agregó.
Pero a pesar de la confianza, Scola reconoce que la derrota pone a Argentina en una posición incómoda.
"Esto cambia un poco la situación, es cierto, pero por lo menos nos quedó ver que supimos volver de una diferencia de 12 puntos", sostuvo.
El entrenador del equipo Sergio Hernández reconoció el trabajo defensivo que puso su rival lituano, obligando a los albicelestes a fallar muchos tiros detrás del arco.
"Ellos nos defendieron muy bien. Nos obligaron a tomar tiros desde posiciones incómodas y fíjate que apenas tiramos para un 23 por ciento desde tres puntos", dijo Hernández.
Hernández destacó, además, el buen trabajo de un equipo fuerte.
"Desde antes de venir a Beijing lo había dicho, Lituania es un buen equipo que tiene muchas posibilidades de quedarse con una medalla", agregó.
Argentina juega su próximo partido el martes contra Australia.
FUENTE: Agencia AP

