LOS ANGELES (AP). La principal estrella del espectáculo volvía a aparecer el jueves en el Dodger Stadium cuando el toletero dominicano Manny Ramírez tenía previsto jugar su primer partido de local tras la suspensión por 50 partidos que recibió por violar las reglas de sustancias prohibidas en el béisbol.
"Hombre, estoy entusiasmado", dijo Ramírez en inglés, con gafas de sol y una pañoleta verde brillante que le sostenía las trenzas. "Estos son los mejores fanáticos del mundo y me apoyan así que estoy esperando este partido con ansias".
Ramírez dijo que esperaba una recepción cálida de los simpatizantes locales, que lo aclamaron cuando llegó a los Dodgers procedente de Boston hace casi un año.
"Quizás sea algo mejor" que en aquella ocasión, dijo sonriente.
El piloto Joe Torre dijo que imaginaba que los fanáticos estarían del lado de Ramírez porque van a los partidos a divertirse y olvidarse de sus propios problemas.
"No creo que ninguno de nosotros hemos tratado de que le den una ovación estremecedora", dijo. "Creo que le van a volver a dar la bienvenida. Lo que hizo estuvo mal, claro que es algo que no se aprueba".
"Los fanáticos vienen aquí a que los entretengan", agregó. "Entienden que hizo algo mal y que pagó por ello".
Torre hablaba con los periodistas cuando Ramírez salió y se sentó a su lado en la banca.
"Aquí se termina la atención que me van a dar", bromeó Torre.
Ramírez le tocó la rodilla izquierda y dijo: "Hey, él es el mejor". Luego le preguntó: "¿Cuántas entradas voy a jugar hoy, Joe?"
Torre respondió ante las risas generales: "Por lo general, tú me dices cuántas".
Un rato después, Ramírez dijo: "Estoy de regreso. Segunda parte".
FUENTE: Agencia AP


