SPOKANE, Washington, EE.UU. (AP). En las graderías del complejo deportivo en donde recientemente se disputó el campeonato nacional de boxeo de Estados Unidos, Sulem Urbina contempla los combates con nostalgia, y se pregunta cuándo podrá subir al tinglado y ser una de las boxeadoras en competencia.
Urbina alentó por su hermano menor Alexis Urbina, quien conquistó el título nacional de la división de las 141 libras juvenil. Pero ella sigue esperando el día en que pueda competir.
"Me da mucha tristeza que no pueda boxear", dijo Urbina con lágrimas en los ojos y quien reconoce que a pesar de ser una joven muy fuerte cada vez que llega la época del torneo llora de rabia.
"Siempre estoy esperando ese día en que el anunciador de los combates diga: `en la esquina roja, 112 libras, Sulem Urbina, de Phoenix, Arizona'".
Pero para que ocurra ese milagro deberán pasar dos cosas.
Una es que Urbina, por ser una boxeadora destacada con gran potencial para ser la próxima olímpica hispana en el equipo de Estados Unidos _siguiéndole los pasos a Marlén Esparza_ le pudieran acelerar el proceso de conseguir su ciudadanía.
La otra es que cuando sea elegible para su ciudadanía, en mayo de 2015, tenga la oportunidad de participar y ganar en el campeonato nacional de 2015. Los próximos Juegos Olímpicos serán en Río de Janeiro en 2016.
Urbina es residente legal, pero nunca ha planteado a la federación estadounidense de boxeo una solicitud para apresar el proceso de obtener la ciudadanía.
"Debería haber un proceso especial en el país para deportistas destacados como Sulem", dijo Esparza, ganadora de medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y quien recuerda perfectamente las veces que se ha enfrentado a Urbina.
Esparza asegura que por el bien del boxeo femenino de Estados Unidos deberían aceptar que boxeadoras de las cualidades de Urbina compitieran.
"Ella es una gran boxeadora", dijo Esparza, quien ganó su séptimo campeonato nacional en Spokane, Washington, el sábado pasado.
Para mantenerse en un 100% de su capacidad como boxeadora, Urbina entrena todos los días entre tres y cuatro horas al día en el gimnasio Knockout Boxing Club en Phoenix, y en las mañanas corre por una hora. El resto del tiempo de sus días los pasa en las aulas de un centro de estudios superiores en Phoenix, donde cursa su segundo año de administración de negocios.
"Es un papel lo que impide a Sulem ser campeona nacional", dijo su entrenador y esposo Andrews Soto, de 38 años, con quien Urbina entrena desde que tiene los 17 y que en los primeros cuatro meses de entrenamiento le puso a Urbina duras pruebas para ver si resistía.
"En los primeros cuatro meses no me dejó poner los guantes de boxeo, sólo me ponía a correr, sentadillas, abdominales, y ejercicios de resistencia", dijo Urbina, quien siempre obtuvo calificaciones de A y B en sus estudios.
El record amateur de Urbina es 45-10, el cual incluye torneos nacionales e internacionales. En 2007 y 2009 fue la campeona de Guantes de Oro de Arizona. En 2009 logró la medalla de bronce en los Guantes de Oro nacionales.
Cuando en 2009 las reglas de participación en competencias para extranjeros en Estados Unidos cambiaron y al ver que su sueño de ser campeona nacional e ir un día a los Juego Olímpicos tal vez no se podría realizar, llamó a la federación de boxeo de Sonora para participar en el campeonato del estado y luego participar en la justa nacional de México.
Cuando le dijeron que sí, empacó sus maletas y se fue y sin saber si podría regresar por no tener papeles migratorios. Le mintió a su mamá, Consuelo Ochoa, al decirle que tendría una visa especial para regresar a casa. La madre aún desconoce la verdad.
Su entrenador la acompañó y las llevó al campeonato en donde Urbina ganó el tercer lugar. Cuando fue a pedir la visa para regresar a Estados Unidos se la negaron.
"Llamé al presidente de la federación y a todas las personas que pude y horas más tarde me dieron la visa por un año", dijo Urbina, quien para financiar todos estos viajes tenía que ahorrar dinero trabajando en una cadena de comidas rápidas.
En 2010 regresó a México para competir y se ganó el derecho de representar a México en el campeonato continental en Brasil, en donde quedó tercera. Regresó a la villa olímpica con el equipo con miras a ir al mundial ese mismo año, pero escogieron otra boxeadora y regresó a Phoenix.
Desde entonces no ha regresado a México, a dónde también se le quisiera tener.
"Sulem es una boxeadora muy buena, con mucho talento, ojalá estuviera aquí", dijo Mario González entrenador de la selección femenina de boxeo de México.
El amor que Urbina tiene por el boxeo no le ha cambiado la vida sólo a ella, sino a su mamá que por casi cinco años se oponía a que su hija fuera boxeadora.
"Ahora hasta yo quisiera boxear", dijo Ochoa quien a pesar de que le da dolor ver a su hija triste cuando no puede competir como ahora, siempre tiene palabras de aliento.
"Ella siempre ha luchado por ser la mejor y yo le digo `mija, échale ganas, no te desanimes verás como un día puedes representar a tu país, Estados Unidos".
Mientras esto ocurre. Urbina se debate entre esperar a tener su ciudadanía para cumplir su sueño olímpico, o pasar a ser boxeadora profesional. Pero ella prefiere ser amateur.
No sólo Esparza quisiera que Urbina estuviera participando en Estados Unidos, otros dirigentes también la quisieran.
"La he visto boxear y tiene un nivel alto. Sería muy bueno que pudiera engrosar las filas de nuestras boxeadoras pues esto hace a nuestro país más fuerte", dijo Christy Halbert, presidenta del comité femenino de boxeo de la federación estadounidense, de las Américas y secretaria del mismo comité en la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) por sus siglas en inglés.
FUENTE: Agencia AP


