LYON, Francia (AP). Louis van Gaal está encaminado a lograr un triplete en su primera temporada como técnico del Bayern Munich y también puede conseguir la gesta de ganar la Liga de Campeones como entrenador de dos equipos distintos.
Bayern es líder en la Bundesliga y también disputará la final de la Copa de Alemania.
Van Gaal bromea que "ahora los jugadores saben lo que es estar 10 meses con Louis van Gaal. No es fácil". Pero después de un comienzo titubeante, el timonel de 58 años convirtió al Bayern en una máquina ganadora.
"Todos estamos contentos con la clasificación, y todavía estamos vivos en tres competencias", indicó Van Gaal después que su equipo superó la eliminatoria contra el Lyon con un 4-0 global. "Si seguimos jugando así, será muy difícil que nos ganen".
La campaña de Van Gaal con Bayern ha sido una de contrastes.
Su comienzo fue problemático, con jugadores como Franck Ribery criticando su estilo frío y calculador, mientras los resultados no lo respaldaban. El equipo no ganó en sus tres primeros partidos y a fines de noviembre marchaba séptimo en la liga alemana.
La presión aumentó cuando Bayern perdió en casa y como visitante ante el Burdeos en la fase de grupos de la Champions, y necesitó de una victoria 4-1 sobre la Juventus el 8 de diciembre para avanzar a los octavos.
La goleada sobre la Juve resultó ser la bisagra, ya que Bayern ganó sus próximos nueve partidos y su delantera despertó en ese período con 32 goles.
La frialdad bajo presión de Van Gaal se contagió a sus jugadores, que anotaron goles cruciales en los minutos finales para eliminar a la Fiorentina en los octavos.
"Cuando entrenaba equipos en Holanda, solía decirle a mis jugadores que hay que seguir jugando hasta el minuto 90. Incluso si estás ganando a los 90 minutos, nunca se puede decir que ya ganaste contra un equipo alemán", comentó Van Gaal. "Hay muchos jugadores alemanes en nuestro equipo, y jugadores extranjeros que han adoptado la cultura alemana. Esto nos da la fortaleza mental".
La fuerte personalidad de Van Gaal también le sirve para lidiar con estrellas, como cuando rehusó suavizar su postura con Ribery, y cuando sacó del partido a Arjen Robben en el partido de ida contra el Lyon a pesar que el holandés había anotado el único gol.
Robben salió furioso de la cancha y, en vez de tratar de calmar a su mejor jugador, Van Gaal lo agarró por el brazo y le dejó saber que su conducta era inaceptable. Robben entendió y pronto se calmó.
"Ningún jugador tiene garantizado jugar los 90 minutos conmigo, tiene que hacer su (trabajo). Cuando no haga su trabajo, quedará fuera del equipo", dijo Van Gaal. "Todos los jugadores tienen que saber eso y creo que todos los jugadores lo saben".
FUENTE: Agencia AP



