Irlanda batió a Nueva Zelanda (16-9), vigente doble campeona mundial, por la segunda vez en su historia, la primera en casa, este sábado en Dublín.
La otra victoria de Irlanda ante la gran dominadora del rugby mundial ocurrió en Chicago, en noviembre de 2016.
Reina del hemisferio norte tras su Grand Slam en el último Seis Naciones, el equipo dirigido por Joe Schmidt volvió a impresionar, logrando su décimo triunfo de 2018, por una sola derrota, en junio contra Australia.
En esta final mundial no oficial, a menos de un año de la Copa del Mundo, los neozelandeses casi no existieron, sufriendo la mayor parte del partido frente a una marea verde superior en el scrum.
"Evidentemente estamos muy contentos, sabíamos que teníamos que jugar bien y atacarles. Para impedir que Nueva Zelanda marque hay que hacer un esfuerzo defensivo fantástico. Los chicos están muy cansados, pero es increíble lo que una victoria como ésta puede hacer para tu nivel de energía", señaló el capitán irlandés Rory Best.
Los All Blacks habían llegado a Irlanda con algunas dudas, a pesar de su tercer título consecutivo en el Rugby Championship. Habían caído contra Sudáfrica y ganaron por la mínima a Inglaterra la semana pasada (16-15).
- '¡Qué bonito día!' -
Este sábado pueden lamentar su costosa indisciplina (11 penalizaciones) y su falta de imaginación y eficacia en ataque, ante una Irlanda que no dudó en recurrir al balón al pie para liberarse o llevar el peligro al campo contrario.
Desencadenados desde el comienzo, jugando perfectamente los balones alrededor de los 'rucks', como en la acción que supuso el primer penal de Sexton, los irlandeses fueron una pesadilla en ataque para los oceánicos.
En defensa también brillaron, a la imagen del placaje de Toner sobre Retallick, terminando con un ataque por sí solo.
"Fue durísimo, estamos orgullosos de nuestro ataque, pero nuestra defensa fue increíble. Todo el mundo ha hecho un combate personal, todavía tenemos un largo camino hasta el Mundial... ¡pero qué bonito día!", añadió el N.8 local CJ Stander.
Al descanso se fueron con tres penales de Sexton (9-6), pero estuvieron cerca de hacer la diferencia. Sin embargo un try de Kearney fue invalidado tras la revisión del vídeo.
Stockdale, mejor jugador del último Seis Naciones, finalmente logró el golpe definitivo (16-6).
Beauden Barrett convirtió un penal (69) para llevar la esperanza a Nueva Zelanda, pero fue insuficente y Dublín celebró una inolvidable victoria.
FUENTE: AFP




