La chilena Noelle Barahona empezó con mal pie en los Juegos Olímpicos de Sochi-2014. En la primera parte del descenso de la supercombinada se cayó en una curva. Tras la decepción, un poco dolorida de un moratón en una pierna, apareció una esquiadora sonriente y positiva.
Barahona comenzó su participación olímpica en Turín-2006, con apenas 15 años, siendo la participante más joven de aquellos Juegos. En Vancouver-2010 se hizo célebre ya que durante aquel evento ocurrió el terremoto de Chile y fue la única de su delegación que se quedó a la ceremonia de clausura, llevando la bandera.
"Este amuleto es un copo de nieve que me regaló mi mamá cuando salí del colegio y le dije que iba a seguir estudiando y que iba a ir a los Juegos. Mi meta es hacer cinco, así que vamos a ver si me va bien", dijo Barahona.
Barahona no perdió su sonrisa y espera resarcirse en las cuatro pruebas que le restan, pese al golpe en una de sus piernas.
"Tengo la pierna con un poco de moratón pero creo que no me pasó nada grave. Voy a ver a mi kine hoy. Ojalá que esté lista para el descenso", del miércoles, explicó Barahona, que se ha fijado como objetivo participar en cinco Juegos Olímpicos.
"No estoy decepcionada. Estar aquí en los Juegos es ya un gran logro. Estuve esquiando en el entrenamiento y lo disfruté mucho. Hoy corrí con el número seis, que es el mejor número que ha tenido un sudamericano en una partida de Juegos Olímpicos", dijo.
"Mi familia está en el público, mi entrenador es mi amigo, todo es gratificante. Obviamente me hubiera gustado terminar pero a veces pasa esto", añadió Barahona, que tras caerse en el descenso no pudo ya competir en el eslalon, la otra prueba que completaba la supercombinada.
Su madre, Yasmín, fue campeona chilena de windosurf, mientras que su padre, Juan Pablo, compitió en la clase 470 en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984.
Sus expectativas en estos Juegos pasan por hacer un buen papel en el gigante y en el supergigante.
"El descenso no lo entrenaba desde mi temporada en Chile y la verdad es que no estaba 100% preparada para lo que era el descenso. En supergigante y en gigante ando muy cómoda, muy rápida y creo que ahí puede obtener más los resultados que busco", afirmó.
"Sigo igual de motivada que antes de caerme. Mi ilusión sería entrar en alguna de las pruebas en el Top 30. Ojalá en supergigante", explicó.
En la supercombinada era donde la chilena había logrado sus mejores resultados en uns Juegos, siendo 30ª en Turín-2006 y 28ª en Vancouver-2010.
En la ciudad canadiense fue 34ª en descenso, 35ª en supergigante, 41ª en eslalon y no terminó en el gigante.
Barahona compagina como puede sus estudios de matemáticas con el esquí y se tomará el tiempo necesario para acabar la carrera universitaria.
"Estudio matemáticas, estadística en la Universidad Católica de Chile. Es medio difícil compatibilizar el esquí con el estudio. Entreno ocho meses al año y los otros cuatro voy a la universidad, que me apoya un montón, dándome facilidades para ir a clase, para los exámenes y para todo y lo voy sacando de a poco", señaló.
"Lógicamente me voy a demorar el doble que el resto en terminar, pero encuentro que el título universitario es muy importante y me encanta lo que estudio y lo que hago", concluyó.
De momento no terminó la primera prueba de las cinco en que participa, pero Barahona ve las próximas cuatro con optimismo.
FUENTE: AFP




