Indudablemente que Cuba exporta a entrenadores deportivos por todo el mundo, como ejemplo fehaciente me viene a la memoria nombres como Ismael Ortega, quien fue técnico de volebol y se quedó en Panamá a realizar su vida, actualmente trabaja en la cuadra los “Rockeros”, René Bello, padre e hijo, en el béisbol, Franger Reynaldo, Alfonso Urqueola, y si sigo enumerando aparecería una larga lista.
¿Por qué mi país, Panamá, no emulamos esa buena práctica?.
El país tiene buenas relaciones con las entidades deportivas internacionales, llámese IAAF, del atletismo, Mayor League Béisbol, Copabe, etc, y enviamos personal para capacitarse en esos países y cuando regresen al territorio se le dé el recurso logístico, económico y todas las facilidades para que pongan en práctica lo aprendido.
Generalmente cuando un país solicita la sede de una competencia, es por lo menos para estar dentro del cuadro medallero.
Tenemos un compromiso a la vista, el Mundial de Béisbol, que arranca el 1 de octubre, y todavía no sabemos con seguridad quienes serán los jugadores que militan en las ligas organizadas que formarán parte de esta cita.
Allá por 1890, a finales del siglo XVIII, el líder del olimpismo, el Barón Pierre de Coubertin, señalaba que la filosofía de participar en un evento deportivo era la de participar simplemente, más no ganar.
Claro en se momento era aceptable, pero ya han pasado más de un siglo y todavía la dirigencia deportiva en general y las personas que dirigen el deporte panameño todavía creen, comulgan y practican ese principio.
Muchos de ellos se conforman con la cola del ratón y no con la cabeza de este roedor, parodiando un viejo adagio.
El deporte debe ser tomado igual que cuando un hijo se gradúa de sexto año, debe entrar a la universidad y graduarse en el período que dure la carrera; claro que habrá obstáculos a los cuales debe sortear con inteligencia y salir avante.
Premiar a un hijo que no culmine con la meta propuesta, que es su diploma, sería igual que a un deporte le respaldemos económicamente, sin exigirles resultados.
Hacía allá deberíamos estar enfocados, el deporte tiene que mejorar, de manera integral; ojalá yo pueda observar y escuchar de viva voz del dirigente deportivo de turno, que las delegaciones, ya sean colectivas o individuales que representen al país, sino están en un 95 por ciento de su preparación física, si no viajan con el médico, fisioterapista y entrenador, no lo hacen, en ese momento se acabaría el relajo y estoy seguro que es probable que la suerte y el rumbo de nuestro deporte cambiaría…
FUENTE: Oscar Gómez



