Otros deportes -  6 de enero de 2014 - 02:00

A bordo de Delta, el ángel guardián del Dakar-2014

"Nada en el kilómetro 22", dice a través de la radio el director del Dakar, Etienne Lavigne, mientras sobrevuela el domingo en el helicóptero bautizado Delta el recorrido de la primera etapa especial de la edición 2014 del rally, entre Rosario y San Luis (Argentina).

Avanzando a unos 30 metros de altura, el Eurocopter Ecureuil surca los 180 kilómetros de la etapa, un camino de tierra seca que serpentea entre cerros cubiertos por una vegetación nativa, una extensa llanura agrícola y dos sierras peladas, la de Córdoba y la de San Luis.

"Abrimos la (etapa) especial para detectar eventuales anomalías: espectadores sobre el camino, animales sueltos, etc.", describe Lavigne, sentado a la izquierda del piloto Mauricio Neira, un exintegrante de la Fuerza Aérea chilena que antes trabajó para la expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010), reelegida en diciembre pasado.

"Hoy tenemos 10 helicópteros volando -de los cuales tres con equipamiento médico-, pero puede llegar a haber hasta 14" si los peligros de la etapa lo ameritan, observa.

"Monitoreo la cámara web de David (Castera), director de carrera quien quedó en tierra", bromea Lavigne.

En el suelo, 1.400 policías y 400 gendarmes garantizan la seguridad y vigilan que el público respete las zonas marcadas. "Esta carrera es la más peligrosa del mundo, pero también es la que cuenta con la mayor seguridad", subraya el director del Dakar, aunque reconoce que "el riesgo nulo no existe".

"¡Un auto circula a contramano!", señala de repente. Pero "la carrera no empezó, todavía no es un problema". De todos modos, informan del hecho.

Mientras el helicóptero sobrevuela una zona con espinillos, el calor sube a bordo del aparato, que Neira pilota con maestría.

Atados como astronautas

En tierra, los espectadores se apelmazan en las escasas zonas umbrías. Se superaron con creces los 35 grados bajo un sol plomizo y no corre una gota de aire.

Delta se posa unos instantes tras haber recorrido una tercera parte de la etapa, en la orilla de un lago artificial formado por la represa sobre el Río Tercero, para presenciar el paso de los primeros corredores de moto, que salieron a las 10H20 locales (13H20 GMT) de La Bajada, una localidad al suroeste de Córdoba.

Atados como astronautas, con casco, collarín para proteger las cervicales, rodilleras y coderas, irrumpen de golpe en un estruendo ensordecedor. Y ya se observan técnicas de conducción muy diferentes, con los favoritos atacando fuerte en las curvas, derrapando hasta casi perder el equilibrio. Todos dejan tras ellos espesas nubes de polvo, rastros efímeros de su paso.

Al paso de cada competidor, se oyen gritos de aliento, pero se dirigen con más fuerza a los coches, favoritos del público. El francés Stephane Peterhansel, 'rey' del Dakar (6 victorias en moto, 5 en coche), desata el mayor entusiasmo al volante de su Mini, al igual que el catarí Nasser Al-Attiyah, también en Mini.

Dos señales sonoras: llegó la hora de subirse de nuevo al Delta para vigilar otro tramo de la etapa, la primera de las 13 previstas hasta la llegada en la ciudad portuaria de Valparaíso (Chile), pasando por los altiplanos bolivianos (sólo para motos).

FUENTE: AFP