El Bayern Múnich avanzó a la final de la Copa de Alemania con un ejercicio de superioridad infinitamente más amplio sobre el terreno, sobre todo en la primera parte, que en el marcador, con muchas ocasiones y poca efectividad, con un gol en el minuto 22 de Harry Kane aumentado en los instantes finales por Luis Díaz (0-2)
El Bayern lo quiere todo. Campeón de la Bundesliga y la Supercopa de Alemania, le queda la Champions y la Copa, en cuyas semifinales a único partido en Leverkusen, contra el único equipo que le ha ganado la liga en los últimos 14 años, salió con todo: Neuer; Stanisic, Upamecano, Tah, Laimer; Kimmich, Pavlovic; Olise, Musiala, Luis Díaz; Kane. Todo en juego, mientras lamenta la lesión de Serge Gnabry. Un bloque ganador.
Bayern Múnich avanza a la final
Entre tanta potencia, con tal colección de futbolista, con ese nivel de equipo, no hay nadie que pueda discutirlo en Alemania. Quizá a un solo partido, sí. A más de uno, absolutamente nadie. Incluso ni siquiera a un encuentro ni como visitante, porque el Bayern siempre manejó todo lo que sucedió en el Bay Arena. Flekken sólo lo pospuso.
Su actuación estelar, ante Laimer, Luis Díaz o Kane, sólo retrasó la victoria del campeón de la Bundesliga hasta el minuto 22, cuando un derechazo dentro del área de Harry Kane anotó el 0-1. Un gol que resume la perfección ofensiva del Bayern: la delicia de tacón, tras un saque de banda, de Olise; la incursión imponente de Musiala; la inteligente de Luis Díaz para dejarla pasar y la llegada del goleador inglés, que remachó con la derecha.
El gol número 52 de la temporada de Kane, que ha marcado en todas y cada una de las rondas de la Copa de Alemania hasta la final. Siete goles en total en cinco encuentros en esta competición en la presente temporada. Otra demostración de poder del Bayern y del delantero, cuyo fichaje marca época como goleador en un club de una riquísima historia.
Al descanso, el Bayer Leverkusen, del que se retiró lesionado Lucas Vázquez en el minuto 39, ni siquiera había rematado. Ni fuera ni a portería. Ni un solo intento sobre la portería de Manuel Neuer, espectador del monólogo de su equipo, que insistió e insistió. No se conformó el conjunto bávaro, ni siquiera con un panorama tan plácido. Tan superior.
Robert Andrich evitó el 0-2, también de Kane, en el comienzo del segundo tiempo; más de lo mismo del Bayern, entre la impotencia del Leverkusen, que reclamó una mano dentro del área de Jonathan Tah ante Patrick Schick en una de las esporádicas acciones dentro del área del conjunto local, siempre a merced de su adversario, a la espera de sentenciar.



