Deportes 5 de agosto de 2008 - 10:00

Bolivia, El Salvador y Perú se unen para demoler a gigante

BEIJING (AP). Socavaron su fortaleza y después la demolieron. Fue así­ como Bolivia, El Salvador y Perú, tres versiones austeras del deporte olí­mpico, dieron la gran sorpresa el martes al ganar una medalla de oro a expensas de un coloso como Rusia y en el inicio anticipado de los Juegos Olí­mpicos.

Esta historia parece inverosí­mil. Y en verdad, lo es.

Pero lo cierto es que Bolivia, El Salvador y Perú, junto con Jamaica, unieron sus fuerzas para una ceremonia conjunta del izamiento de sus banderas en la villa olí­mpica, después que sin compañí­a lo hiciese Rusia, un gigante que junto con Estados Unidos y China es candidato de terminar a la cabeza de la olimpiada.

Unidos entonces por el ví­nculo afectivo de esa fiesta conjunta y también en esa ceremonia, bolivianos, salvadoreños y peruanos superaron a la delegación rusa en cuanto a la cosecha de aplausos y casi la igualaron en número de representantes.

Y muy cerca de allí­, desde los ventanales del edificio donde se aloja la delegación argentina, florecí­a parte de una música con ritmo de cumbia que decí­a "los pobres ganaron la batalla", dando la sensación ineludible que se asociaba a la fiesta sudamericana.

"Estoy supercontenta, superemocionada y superfeliz de haber participado de este acto", dijo la esgrimista peruana Marí­a Luisa Doig, de 16 años.

"Vine con todas las ganas de aprender y de superarme", agregó la limeña en medio de un sofocante calor y cuando la hora del pasado medio dí­a no dejaba resquicios para el avance de la sombra.

Poco antes, la delegación rusa mitigaba al calor dándose aire y frescura con coloridos abanicos.

Después, bolivianos, salvadoreños y peruanos, sin contar con esos elementos, también fueron los campeones del ingenio ya que se abanicaban con sus propias credenciales.

"Estar en un juego olí­mpico es lo que siempre soñé y lo estoy cumpliendo con holgura", dijo el boliviano Fadrique Iglesias, de 27 años, especialista en los 800 metros, quien disputará sus segundos juegos y que no pierde las esperanzas de estar en un tercero.

"El que dice que un atleta de 27 años es veterano es un ignorante", destacó Iglesias. "Estoy seguro que mis mejores años aún están por venir, en todo sentido de la palabra".

Después, y cámara en manos, Iglesias dejó trunca la conversación porque al lado pasó Asafa Powell, de Jamaica, y se fue a tomarse una foto con él. "Es mi í­dolo", dijo Iglesias a modo de despedida para seguirle los pasos al ex dueño del récord mundial de los 100 metros.

Cheng Hong, directora adjunta de la villa olí­mpica, dio la bienvenida a las delegaciones sudamericanas.

Se despidió de ellas diciéndoles en chino algo así­ como "Zie Zie", que según un traductor quiere decir buenas tardes.

Y con bolivianos, salvadoreños y peruanos dispuestos a marcharse juntos, Chen Hong agregó: "Arí­ son son, arise va el campeón". O algo parecido.

FUENTE: Agencia AP