Deportes 8 de junio de 2012 - 10:30

Instalan terminal aeroportuaria temporal para Londres 2012

LONDRES (AP). El proyecto costará 20 millones de libras (31 millones de dólares), se encargará de 37.000 maletas y lidiará con unos 10.000 deportistas. Pero un visitante común podrí­a no enterarse siquiera de la existencia de la Terminal de los Juegos Olí­mpicos en el Aeropuerto londinense de Heathrow.

Después de tres dí­as, la instalación desaparecerá.

¿Por qué construir entonces una terminal especial tan costosa, cuyo único objetivo en sus 72 horas de vida será enviar a los atletas de regreso a casa? Después de todo, Heathrow no es un aeropuerto exento de multitudes. Se trata del más concurrido en Europa y de uno de los más activos en el planeta.

Las investigaciones sugieren que las salidas, no las llegadas, suelen causar los mayores problemas en los aeropuertos de ciudades que albergan los Juegos Olí­mpicos. Ello obedece a que los atletas van llegando en un periodo mucho mayor, con el fin de entrenarse y aclimatarse incluso meses antes de los Juegos. Pero la inmensa mayorí­a se marchará el 13 de agosto, un dí­a después de la ceremonia de clausura de Londres 2012.

La prioridad de los organizadores es la seguridad de los atletas. Luego, se tomarán en cuenta sus necesidades: No parecí­a correcto hacer que los deportistas olí­mpicos esperaran en la fila como el viajero promedio.

"Los atletas están en el nivel máximo de su profesión", dijo Chris Yates, consultor de la industria aeronáutica. "¿Quieren ellos realmente estar esperando junto a ti y a mí­?"

Pero también se ha tomado en cuenta la aglomeración que ocurre cuando termina la fiesta. Heathrow pudo haber manejado la situación de atender incluso a 137.800 pasajeros, deportistas incluidos, pero ello hubiera derivado en más molestias para todos luego de los Juegos.

"No son sólo los atletas", dijo Nick Cole, quien encabeza el proyecto olí­mpico en el aeropuerto. "Queremos que todos aprovechen esto para tener una experiencia fantástica".

Cole, ex oficial del í‰jército, ha integrado su proyecto desde hace dos años. No todo fue construcción. Pasó mucho tiempo convenciendo a unas 200 empresas involucradas en Heathrow para que combinaran sus operaciones, aunque fuera temporalmente.

Cuando una persona se sube a un avión o desciende de éste, decenas de empresas distintas se involucran en parte de la experiencia del viaje. Una cuida las maletas, otra se encarga de los boletos. Cole tuvo que convencer a empresas individuales para que trabajaran como si estuvieran en una carrera de relevos.

Hay una estafeta, que si se cae, derivará en la derrota de todos, dijo.

Ello serí­a verdad especialmente en los Juegos Olí­mpicos. Los competidores y visitantes deben estar felices, y si las maletas de los deportistas o de los funcionarios demoran una eternidad en ser revisadas, miles de reporteros estarán dispuestos a cubrir cada queja.

Esos reporteros notarán que Heathrow ha tenido muchos problemas en los últimos años. Hubo un caos con el equipaje en la nueva terminal cinco, inaugurada en 2008. Surgieron acusaciones mutuas entre BAA, el operador de Heathrow, y las aerolí­neas, ante la incapacidad de retirar rápidamente la nieve en 2010, lo que dejó varadas a muchas personas que viajaban por la Navidad.

En tanto, persisten los problemas para procesar las llegadas. Hace apenas unas semanas, las filas en la oficina de control fronterizo fueron tan largas que provocaron un escándalo nacional. Los problemas afectaron incluso a parte de la "familia olí­mpica", gente a la que Heathrow buscaba impresionar. Barbara Kendall, integrante del Comité Olí­mpico Internacional, criticó abiertamente al aeropuerto mediante su cuenta en Twitter.

"¡La inmigración en el Aeropuerto de Heathrow es una pesadilla! Me llevó 2 horas pasar y todaví­a no llega la Olimpí­ada", dijo la neozelandesa, medallista de oro en Barcelona 1992, en windsurf.

Valdrí­a la pena el gasto multimillonario para que personas así­ hagan comentarios positivos, dijo Ben Vogel, editor de IHS Jane's Airport Review.

"No es el comienzo de los Juegos Olí­mpicos el que genera la demanda más concentrada, sino más bien el periodo de 48 horas que sigue a la ceremonia de clausura, cuando todos quieren volver a casa lo más pronto posible", dijo Vogel. "Tiene sentido prepararse... de lo contrario, habrá demoras vergonzosas que podrí­an costar más de 20 millones de libras" o 30 millones de dólares, señaló.

Cole tuvo una especie de revelación en 2010, cuando asistió a los Juegos Olí­mpicos Invernales en Vancouver y notó la forma en que los organizadores habí­an logrado sin esfuerzo canalizar el paso de miles de pasajeros al diseñar una terminal para esa tarea. Heathrow está demasiado ocupado como para ocupar una de sus terminales, sobre todo en agosto. Pero Cole se percató de que un terreno de estacionamiento podrí­a utilizarse temporalmente.

Ahora, dice estar listo para mostrar la instalación, antes de los Juegos, que comienzan el 7 de julio y terminan el 12 de agosto. Confí­a en que los deportistas olí­mpicos estarán tan felices cuando se vayan que volverán a casa pensando si dejarán de tomar café y preferirán el té, en homenaje al buen trato que les dieron los británicos.

FUENTE: Agencia AP