Deportes 16 de agosto 2008 - 04:00hs

Phelps ya es leyenda y brasileño Cielo da su primer paso

BEIJING (AP). Para entrar en la leyenda no sólo hay que ser primero. El orgullo y la garra son condimentos de los grandes campeones, como lo demostró Michael Phelps y en escala mucho menor el brasileño César Cielo al ganar en forma inesperada su primer oro olí­mpico.

Como un submarino blindado por la fe y el coraje, el estadounidense Phelps ganó una carrera memorable y que parecí­a perdida en los 100 metros mariposa, mientras que Cielo tuvo que sudar dentro del agua en los 50 metros para darle al Brasil su primer oro en la historia de la natación olí­mpica.

Con este séptimo oro y seis récords mundiales pulverizados, la "Bala acuática" de Baltimore se situó a la altura de su compatriota Mark Spitz, quien hasta ahora era el único deportista capaz de sumar siete oros en una cita olí­mpica.

Phelps tiene un total de 13 preseas de oro, contando las seis de Atenas 2004, con lo cual es el deportista con mayor cantidad de doradas en la historia olí­mpica, superando a Spitz, al mediofondista finlandés Paavo Nurmi, la gimnasta ucraniana que representó a la Unión Soviética Larysa Latynina y al atleta estadounidense Carl Lewis.

Con los brazos estirados al máximo, Phelps cronometró 50.58, mejorando el récord olí­mpico de 50.76 establecido por el serbio Milorad Cavic en las semifinales. Fue la primera vez en estos juegos que el fenomenal nadador de 23 años no gana una prueba sin fijar el récord mundial.

Cavic se quedó con la plata con 50.59, es decir apenas una centésima atrás. El australiano Andrew Lauterstein ganó el bronce con 51.12.

Fue una verdadera proeza la de Phelps, quien llegó a la primera pared en séptima posición y con 66 centésimas por detrás Cavic, que parecí­a encaminarse a la victoria.

Pero Phelps sacó a relucir todo su amor propio, remontó en la segunda parte de la prueba, y cuando parecí­a de todos modos que Cavic le ganaba, se impulsó como si fuese un arquero y le ganó de mano en la caricia a la pared.

Después, Phelps dio un puñetazo en el agua y lanzó un grito tras el asombroso final. El público primero reaccionó con asombro. Parecí­a que Cavic habí­a ganado. Luego, se escuchó la ovación de los aficionados cuando se indicó que Phelps era el ganador.

"Pensé que ahí­ habí­a perdido la carrera, pero supongo que ahí­ estuvo la diferencia", indicó, al referirse a su impulso final.

Cavic se quedó mudo. Obviamente decepcionado por perder por la punta de un dedo, el serbio pasó sin hablar en la zona asignada para dar entrevistas.

Se podrá decir que Phelps suele ser un poco más lento en las primeras brazadas.

Pero eso no corre en la corta distancia, donde no hay tiempo para la recuperación. Por eso fue un triunfo épico, digno de los grandes campeones.

"No tení­a idea", dijo Phelps. "Era mi última carrera individual, traté de cerrar lo mejor posible".

Phelps regresará a la piscina el domingo para su última prueba y posible octava medalla de oro: nadará una de las etapas del relevo de los 4x100 combinado.

El equipo de Estados Unidos es fuerte favorito a ganar esa prueba, por lo que el antiguo récord de Spitz podrí­a quedar superado.

Cielo, por su parte, se llevó el oro en los 50 después de haber ganado el bronce en los 100 metros libre.

Para la prensa brasileña, su nombre no figuraba entre los candidatos a subir a lo más alto del podio, ya que el gran favorito era Thiago Pereira, que focalizaba la atención por sus seis oros en los Panamericanos de Rí­o 2007. Thiago cumplió su mejor prueba en Beijing con un cuarto puesto en los 200 combinados.

"Estoy extasiado por la felicidad", declaró Cielo, quien lloró desconsolado tras ser galardonado con el metal dorado en el Cubo de Agua, donde se fundió en abrazos con los integrantes de la delegación brasileña.

Cielo registró 21.30 segundos y batió el récord olí­mpico de 21.34, postergando a los franceses Amaury Leveaux, plata con 21.45, y al campeón de los 100 Alain Bernard, que se llevó el bronce. El australiano Eamon Sullivan, dueño del récord mundial y plata en los 100, quedó sexto con 21.65.

Brasil tení­a 10 medallas en la historia olí­mpica de la natación, entre ellas tres de plata y siete de bronce, y ahora Cielo acaba de sumarle una más, la ansiada de oro.

En los 200 metros estilo mariposa, la zimbabuense Kirsty Coventry revalidó su cetro olí­mpico y además estableció un récord mundial.

Coventry registró un tiempo de 2 minutos y 5.24 segundos, batiendo el récord de 2:06.09 que Margaret Hoelzer fijó en el torneo clasificatorio de Estados Unidos el mes pasado.

Hoelzer se llevó la de plata al marcar 2:06.23 y la japonesa Reiko Nakamura la de bronce con 2:07.13.

Y la británica Rebecca Adlington, campeona de los 400 libre, ganó la medalla de oro de los 800 metros libre con un nuevo récord mundial de 8 minutos y 14.10 segundos, batiendo además la plusmarca más antigua de la natación: los 8:16.22 que la estadounidense Janet Evans fijó en 1989.

La italiana Alessia Filippi se llevó la presea de plata con 8:20.23 y la danesa Lotte Friis la de bronce con 8:23.03.

FUENTE: Agencia AP

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