Deportes 11 de agosto 2008 - 04:00hs

Phelps recibe oxí­geno y se da su segundo baño de oro

BEIJING (AP). Michael Phelps, ayudado por un compañero que revirtió una carrera que parecí­a perdida, atrapó la segunda de las ocho medallas de oro que aspira, en un lunes de fuertes emociones ya que cayeron un total de tres marcas universales de la natación olí­mpica.

Phelps, con su equipo de Estados Unidos, se llevó la dorada en el relevo 4x100 estilo libre, con nuevo récord mundial, gracias a que Jason Lezak se vistió de héroe en la zambullida final para vencer por una uña al francés Alain Bernard.

"Jason terminó esa carrera mejor de lo que podí­amos pedir, estaba muy metido en ella", dijo un eufórico Phelps, quien por largo rato estuvo abrazado con sus otros compañeros de gloria, Garrett Weber-Gale y Cullen Jones, además de Lezak.

"Para ser honesto con ustedes, estoy cansado de perder", dijo con humor Lezak. "Terminé realmente fuerte", agregó el nadador de 32 años, el mas veterano de la cuarteta triunfadora.

Phelps y asociados cronometraron 3 minutos y 8.24 segundos, mejorando la marca de 3:12.23 que habí­a establecido un equipo B estadounidense en la etapa eliminatoria. Le ganaron por apenas ocho centésimas a los franceses Amaury Leveaux, Fabien Gilot y Frederick Bousquet, quienes se llevaron plata.

Los australianos Eamon Sullivan, Andrew Lauterstein, Ashley Callus y Matt Targett se conformaron con bronce, con 3:09.91.

"Al final estaba muy contento, perdí­ la voz, fue muy emotivo", dijo Phelps, de 23 años.

"Somos un equipo, vinimos como un equipo y ahora estamos saliendo como un equipo", dijo Phelps, quien en la eliminatoria de esta prueba prefirió descansar.

Los otros ganadores del oro fueron el japonés Kosuke Kitajima, con nuevo récord mundial en los 100 metros pecho; la australiana Libby Trickett en los 100 mariposa y la británica Rebecca Adlington en los 400 estilo libre.

Además de la cuarteta de Estados Unidos y de Kitajima, la zimbabuesa Kirsty Coventry también demolió un récord mundial en este caso en los 100 metros espalda.

Sin tanta intensidad como en esa electrizante final, los casi 14.000 aficionados también ovacionaron el impecable triunfo de Kitajima, quien marchaba tercero a los 50 metros y en una espectacular remontada se llevó el oro en los 100 pecho con un nuevo récord mundial de 58.91 segundos, para reeditar así­ su éxito en Atenas 2004.

"Traté de nadar con precisión para cada brazada y así­ mantener un buen ritmo", dijo el japonés, quien batió el récord de 59.13 que tení­a el estadounidense Brendan Hansen desde 2006.

"Mi rendimiento fue perfecto e ideal y me hubiese desconcertado si no hubiese sido perfecto", agregó Kitajima, quien relegó al noruego Dale Oen, plata con 59.20, y al francés Hugues Dugoscq que embolsó bronce con 59.37.

Donde no hubo ninguna sorpresa fue en los 100 estilo mariposa, donde Trickett dejó a las claras que era la gran favorita para consagrarse campeona olí­mpica por primera vez, a pesar de ser una multicampeona mundial y de otras grandes batallas.

"Estoy feliz no sólo por el metal de oro, sino porque siento una gran satisfacción interior", dijo Trickett, de 23 años, conocida como Libby Lenton hasta el 2007 cuando se casó con el nadador Luke Trickett.

"Esta realidad es más de lo que podrí­a soñado", agregó la australiana, quien ganó cinco doradas en el pasado mundial de Melbourne, y que en Atenas 2004 fue favorita para los 100 libre tras romper el récord de Inge de Bruijn en las eliminatorias de Australia, pero fue presa de los nervios y no pudo acceder a la final.

Trickett marcó 56.73, a sólo 12 centésimas de la plusmarca, y ello le fue suficiente para relegar la estadounidense Christine Magnuson, plata con 57.10 y a la australiana Jess Schipper, quien se llevó el bronce con 57.25.

La brasileña Gabriella Silva quedó séptima con 58.10, con lo cual es la mejor posición que registra un nadador de América Latina dentro de las tres jornadas de la natación.

Como si fuese una copia fiel de lo que hizo Estados Unidos en el relevo, un formidable remate con el último aliento le dio la victoria a Adlington en los 400 libre, cuando parecí­a que la gloria olí­mpica era para la estadounidense Katie Hoff, quien luego debió conformarse con la presea de plata.

La británica se impuso con un tiempo de 4 minutos y 3.22 segundos, apenas siete centésimas adelante de Hoff. Gran Bretaña también obtuvo el bronce mediante Joanne Jackson con 4:03.52.

Dos de las grandes favoritas, la italiana Federica Pellegrini y la francesa Laure Manaudou, llegaron quinta y última, respectivamente.

En las antí­podas de esos dos casos, a Coventry le bastó una semifinal en los 100 metros espalda para establecer un récord mundial.

La zimbabuesa recorrió la distancia en 58.77 segundos, superando la marca de 58.97 establecida por Natalie Coughlin el mes pasado en el torneo clasificatorio olí­mpico de Estados Unidos.

Coughlin ganó también el lunes su semifinal con 59.42, la segunda mejor marca de las eliminatorias detrás de Coventry.

Se avecina una final de campanillas ya que Coventry se perfila como la más rápida, pero Coughlin buscará desempolvar las virtudes que en Atenas la llevaron a ganar cinco medallas, entre ellas dos de oro, dos de plata y una de bronce.

FUENTE: Agencia AP