El púgil mexicano Sergio Mendoza sorprendió al mundo tras conseguir pasarle por encima contundentemente al ahora ex campeón Ricardo Sandoval en velada de Golden Boy y MVP en Chicago, Illinois, para convertirse en campeón unificado de la categoría de peso mosca.
El apodado como "Yoreme" llegó al pleito sin su familia, ni amigos, ni gente que lo respaldará en las gradas, solo su equipo y un corazón latiendo de manera distinta, ya que seis meses atrás había sufrido la derrota más dura de su carrera, un KO en Japón, en oportunidad por el cetro de la FIB de los mini moscas y no solo eso, el pasado mes de agosto sufrió otro duro golpe en su vida, la perdida de su hermano Jonathan "Niño" Mendoza.
Una actuación de alto nivel de Sergio Mendoza
El espigado zurdo mostró su verdadera cara ante Sandoval, sólido campeón que venía de de consolidarse con victoria ante Kenshiro Teraji, atacándolo desde el primer asalto con explosivas combinaciones, aprovechando su mayor alcance y tamaño.
Mendoza conectó izquierdas y derechas impecables, con una velocidad y potencia envidiable para la categoría de las 112 libras, enviando a la lona a su rival en 3 ocasiones, antes de que detuvieran las acciones en el quinto asalto, para ganar el pleito por TKO, después de un gancho de derecha al rostro y uno de izquierda al cuerpo que dobló a su rival.
El "Yoreme" rompió en llanto tras la gran hazaña y levantó los títulos mundiales AMB y CMB con lágrimas en sus ojos y con la voz quebrada, dedicándole su triunfo a su fallecido hermano, en una una actuación de "Ave Fénix", resurgiendo de las cenizas como aquella mítica criatura, demostrando su corazón de campeón.
Con una pegada y mentalidad de acero llegó y salió Sergio Mendoza de su reto en Chicago, un chico con una historia inspiradora, que buscará seguir escribiendo con letras doradas su historia.


