NUEVA YORK (AP) — Anthony Mason jugaba de un modo que recurría más a la combatividad que al talento, más a la fuerza que al espectáculo.
Mason falleció el sábado por la mañana, informaron los Knicks. Tenía 48 años.
Patrick Ewing, el ex astro de Nueva York, dijo que tenía el "corazón apesadumbrado" tras enterarse del deceso de Mason, quien había sufrido recientemente algunos problemas cardiacos.
"Mase llegaba a jugar cada noche y siempre estaba listo para la batalla junto conmigo, en cada una de las noches en que entramos juntos a la cancha", agregó Ewing en un comunicado. "Lo recordaré por su fortaleza, determinación y perseverancia".
Mason era una fuerza defensiva que jugó para seis equipos dentro de la NBA, de 1989 a 2003. Brindó protección a superestrellas como Ewing y era respetado por los rivales, quienes sabían que les esperaba un duro castigo cuando se topaban contra su musculatura.
"Como competidor, no hubo nadie más fiero que Anthony Mason. Destacaba entre los rivales, cuando yo dirigía aquellas grandes batallas entre Chicago y Nueva York, el número 14 en anaranjado y azul siempre sobresalía", recordó el ahora presidente de los Knicks, Phil Jackson, quien era fue entrenador de los Bulls durante muchos duelos memorables contra los Knicks en los 90.
Michael Jordan, el máximo astro de aquellos Bulls, también tuvo elogios para Mason. "Era uno de los competidores más duros de su época", consideró.
Al enfrentar sus problemas de salud, Mason siguió siendo un combatiente, indicó su familia, en un mensaje en el que agradeció las plegarias de los aficionados.
"Anthony sentía todas y cada una de esas oraciones. Peleó como un guerrero hasta el final", recalcó la familia Mason en un comunicado distribuido por los Knicks.
Por la noche, Nueva York guardó un minuto de silencio antes del partido contra los Raptors de Toronto. Muchos ex jugadores de los Knicks publicaron sus reflexiones sobre Mason en Twitter, durante lo que, según anunció el sonido local en el Madison Square Garden, fue una jornada triste para la franquicia.
Los Knicks no han podido imitar el éxito de los 90, y el entrenador Derek Fisher resaltó que la determinación de Mason debe servirles como guía.
"Él personificaba mucho de lo que intentamos hacer acá", dijo Fisher.
Un híbrido de alero y armador, Mason ganó el premio al mejor reservista de 1995 con los Knicks. El jugador de dos metros (seis pies y siete pulgadas) fue después elegido al Juego de Estrellas, y lideró dos veces la liga en minutos sobre la cancha.
Pero fue la fortaleza que aportaba junto a Charles Oakley, rodeando al pívot Ewing, lo que le dio mayor fama en Nueva York.
También en 1995, los Knicks fueron eliminados en la segunda de los playoffs, en una de sus clásicas series de postemporada contra los Pacers de Indiana.
"TE VAMOS A EXTRAÑAR HERMANO", escribió Oakley en su cuenta de Twitter.
Sus promedios — 10,9 puntos y 8,3 rebotes— no reflejan la verdadera dimensión de su juego. Un tanque bajo los tableros, Mason tenía como tarea primordial defender, y en los equipos del entrenador Pat Riley — que se caracterizaban por ser recios— siempre se destacó.
Mason también quedó en el mejor equipo defensivo de la liga en 1997 con los Hornets de Charlotte, su equipo hasta 2000. Fue seleccionado a su primer Juego de Estrellas en 2001 como integrante del Heat de Miami.
"Anthony Mason fue un modelo de perseverancia para todos los jugadores que luchan por tener una oportunidad en la NBA", dijo el comisionado de la liga Adam Silver. "Los fanáticos y jugadores de la NBA admiraron su tenacidad en defensa y su capacidad para generar ofensiva".
Pero Mason no fue simplemente un jugador de puro coraje. Pese a su físico imponente, Mason era un atleta habilidoso que sabía repartir el balón.
Procedente de la universidad de Tennessee State, Mason fue tomado por Portland en la tercera ronda del draft de 1988. Pero nunca jugó con los Trail Blazers.
Luego de un breve paso en ligas de Turquía y Venezuela, Mason logró abrirse paso en la NBA. Tuvo acción en 21 partidos con los Nets de Nueva Jersey y los Nuggets de Denver antes de finalmente ganarse un puesto con los Knicks de Riley en 1991, un equipo en la que la consigna era defender. Fue una pieza clave del equipo de Nueva York que alcanzó la final de 1994 y que protagonizó duelos contra otros rivales fuertes en la Conferencia del Este, como los Bulls de Jordan.
Con los Hornets, Mason disputó tres buenas temporadas en cuatro años, perdiéndose la de 1998-99 por una lesión. Riley lo trajo a Miami, donde dirigió a un conjunto del Heat que calcó el mismo estilo de aquellos equipos de los Knicks en los que Mason se destacó.
Mason estudió en una escuela secundaria del condado de Queens en Nueva York.
FUENTE: BRIAN MAHONEY (Associated Press)



