RUSTENBURGO, Sudáfrica (AP). La batalla de las hinchadas entre mexicanos y uruguayos la ganó de lejos México, que pintó de verde el estadio Royal Bakofeng.
"Ole, ole", se escuchaba en una sola voz a cada ocasión que un jugador del "Tri" se quitaba a un rival uruguayo.
"Somos de Cancún y esperamos una victoria de México sin duda alguna", manifestó Mario Alcalá, quien llegó a Sudáfrica junto a otros 10 amigos y familiares.
Las cervezas que muchos consumieron antes del encuentro en la zona del "Fan Fest" al parecer cobraron una víctima: segundos después de la anotación de Uruguay a los 43 minutos, un fanático con una bandera de México a su espalda invadió el campo, lo atravesó en su totalidad y se lanzó hacia la red del arco defendido por Fernando Muslera, quien hacía señales preguntando qué sucedía.
Ninguna autoridad intervino hasta que el desconocido decidió levantarse y dirigirse a la esquina, donde un empleado del estadio lo tiró al suelo, arrastrando además a un par de fotógrafos. El asunto no pasó a más y el compromiso siguió con normalidad.
Aunque pocos en número, los seguidores de "la Celeste" aprovecharon para mostrarse con las tradicionales mantas y banderas que no cesaban de ondear.
"Nos quedaremos hasta el final... o sea, ¡hasta la final!", aseguró Guzmán Cabrera, un hincha de Uruguay quien, acompañado por 25 amigos, viaja desde Pretoria a cada partido de su selección.
"Somos pocos pero nos hacemos sentir", agregó, aunque sin duda los que más se oyeron fueron los aficionados de Sudáfrica cuando en el estadio se anunció que su equipo ganaba en el primer tiempo 2-0 a Francia.
FUENTE: Agencia AP




