RUSTENBURGO, Sudáfrica (AP). Lo que inició como el sueño de un padre y sus dos hijos de viajar por el mundo se convirtió en una visita a Sudáfrica y una historia que los liga al capitán de la selección uruguaya, Diego Lugano.
El viaje los llevó el año pasado a Turquía y allí se toparon con Lugano, quien juega para el Fenerbahce. La amistad que surgió se amarró con el fútbol, ante una promesa que en ese entonces no tomaron muy en serio: si Uruguay se clasificaba al Mundial, los Sabah estarían presentes en Sudáfrica para apoyar al jugador.
"Nos hicimos bastante amigos, tomamos mate y en una de esas conversaciones cerramos la promesa con un apretón de manos... Cuando clasificó Uruguay estábamos en Australia y nos llamó la señora (esposa) de Diego diciendo 'nosotros ya cumplimos, ahora les toca a ustedes', y acá estamos para alentar a la Celeste", detalló Mario.
La estadía de la familia uruguaya en Sudáfrica se extendió al menos hasta el 26 de junio cuando Uruguay derrotó el martes 1-0 a México para clasificarse a los octavos de final del torneo.
Los Sabah estuvieron en el estadio Royal Bafokeng de Rustenburgo, y también acudieron al empate 0-0 con Francia en Ciudad del Cabo y al triunfo 3-0 sobre Sudáfrica en Pretoria. Como parte del trato, Lugano les regaló boletos para los tres partidos.
Mario, de 56 años, afirmó que Lugano también les dará entradas para el duelo de octavos de final el sábado en Port Elizabeth contra Corea del Sur.
"Diego nos los conseguirá para poder entrar, está asegurado. La promesa está cumplida de parte de nosotros y Diego no nos va a dejar sin entradas", manifestó.
El jugador aseguró que mantiene el compromiso adquirido con los tres aventureros.
"Ellos no tienen apuro, hace tres años andan dando vueltas por el mundo, así que aquí se pueden quedar mucho tiempo, ojalá que puedan quedarse mucho más", dijo Lugano a la AP, en referencia a la ilusión de que Uruguay siga avanzando más allá de octavos.
"Algo inventamos", agregó, para confirmar que hará lo posible para que los tres Sabah, cual amuleto de la suerte, sigan llegando a los estadios donde juegue la "Celeste".
En su periplo los Sabah ha pasado por 43 países en los cinco continentes, sumando más de 100.000 kilómetros en el viejo vehículo que el padre adquirió hace 15 años.
"Nunca durante el viaje habíamos pensado venir al Mundial y estamos fascinados porque es una experiencia única", resaltó Mario, quien no obstante reconoció que ya están en la recta final de la andanza. "Esperamos seguir por algunos otros países de Africa y pasar a Argentina para entrar a Uruguay, pero todo dependerá de qué haga la selección... llegaremos hasta donde ellos lleguen".
FUENTE: Agencia AP


