Otros deportes -  24 de julio de 2019 - 10:04

Isaquias Queiroz, el piragüista brasileño que quiere seguir haciendo historia

El brasileño Isaquias Queiroz es experto en dos cosas: canotaje y superación. Único atleta de su país en ganar tres medallas en unos Juegos Olímpicos, desembarca en los Panamericanos de Lima-2019 como la principal figura de Brasil, todavía recuperándose de la muerte repentina del entrenador que lo llevó al podio.

"Este año está siendo muy complicado, tras el fallecimiento de Jesús [Morlán]", admitió Queiroz, en referencia al español que revolucionó el canotaje brasileño en víspera de los Juegos de Rio-2016 y murió de un cáncer terminal en el cerebro en noviembre del año pasado.

A pesar de la enorme pérdida, el piragüista brasileño de 25 años, 1,77 m de altura y varias historias de superación sobre sus anchas espaldas tiene muy claro su próximo objetivo: clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.

Para eso precisa obtener un buen desempeño en el Mundial que se disputa en Hungría a fines de agosto. Los Panamericanos de Lima, que se disputan entre el 26 de julio y el 11 de agosto, funcionarán como un 'termómetro'. Sobre todo ante sus principales rivales del continente: los cubanos.

"Vamos para ganarle a los cubanos. Si lo logramos, llegaremos con más confianza para el Mundial, donde intentaremos vencer no sólo a los cubanos, sino también a los alemanes", explicó la semana pasada durante un evento de la petrolera Petrobras, que patrocina a varios atletas de la delegación brasileña.

- Prodigio bahiano de "tierra de las canoas" -

Isaquías Queiroz dos Santos nació el 3 de enero de 1994 en una ciudad del interior de Bahía, 250 km al sur de Salvador.

De familia humilde, durante su infancia superó innumerables obstáculos: perdió a su padre, tuvo que ser hospitalizado durante un mes por las quemaduras que sufrió al derramársele una olla de agua hirviendo, estuvo a punto de ser secuestrado y perdió un riñón al caer de un árbol cuando intentaba atrapar una serpiente.

Pero nada de eso fue suficiente para detener al muchacho inquieto nacido en "Ubaitaba", que significa "tierra de las canoas" en lengua indígena tupí.

Su carrera comenzó a los 11 años, cuando descubrió el canotaje a través de un proyecto social del ministerio de Deportes. Con su talento y la ayuda incondicional de su familia -su madre, Doña Dilma, sus cinco hermanos biológicos y cuatro adoptados-, despuntó rápidamente en un deporte que hasta entonces era el patito feo del atletismo brasileño.

A los 17 años, el joven palista conquistó su primer campeonato mundial junior en la prueba de 200 metros de canoa individual, al que sumó una plata en los 500 m.

- La ausencia de Jesús Morlán -

El empujón determinante llegó en 2013. En el marco del "Plan Brasil Medallas", Isaquías empezó a trabajar con el entrenador español Jesús Morlán, el hombre que convirtió a David Cal en el deportista de su país con más medallas olímpicas.

Ese mismo año, llegó el primer título senior, en C1 500 metros en el Mundial de Duisburgo (Alemania), donde también logró un tercer puesto en los 1000 metros.

Desde entonces, conquistó otros dos oros en la prueba individual C1 500 (Rusia 2014, Portugal 2018), y un primer puesto junto a su colega Erlon de Souza en la categoría C-2 1000 metros (Milán 2015).

En los Panamericanos de Toronto-2015 conquistó dos medallas individuales de oro y una de plata en equipo.

En los Juegos Olímpicos de Rio-2016 dio a Brasil su primera medalla de canotaje olímpico en 80 años. En la icónica laguna Rodrigo de Freitas, bajo la mirada del Cristo Redentor, conquistó dos medallas de plata (C1 1000 y C2 1000 y una de bronce C1 200, y se convirtió en el primer atleta de su país en ganar tres medallas en una misma cita olímpica.

Todo gracias a Morlán, según Isaquías: "Sin él no habría logrado ganar ninguna medalla", declaró posteriormente el atleta.

"Para mí él fue como un padre, me enseñó muchas cosas que ningún otro entrenador me enseñó. Le debo mi vida y todo lo que tengo hoy", afirmó Isaquías, que encuentra refugio en su esposa y su pequeño hijo, a quien llamó Sebastian, en honor a su ídolo y actual rival alemán Sebastian Brendel.

Morlán fue diagnosticado en noviembre de 2016 con un cáncer terminal de cerebro, tres meses después de la hazaña olímpica. Se sometió a cirugía, quimioterapia y radioterapia. Sin saber cuánto tiempo tendría de vida, decidió permanecer en Brasil acompañando la carrera de "los muchachos".

Falleció de forma repentina el pasado 11 de noviembre en la ciudad de Lagoa Santa (Minas Gerais, sudeste), donde entrena el plantel brasileño de canotaje.

"Apenas acabe Tokio-2020, si sigo vivo, estaré pensando en París-2024", había dicho Morlán en una entrevista reciente.

FUENTE: AFP