Primer país de Asia en acoger la Copa del Mundo de rugby el próximo otoño boreal (20 de septiembre - 2 de noviembre), Japón quiere hacer de este evento un éxito popular, en una nación con poca tradición de rugby, sean cuales sean los resultados de su equipo.
Pero antes de preocuparse por el recorrido de los 'Brave Blossoms', los organizadores tienen una inquietud todavía más mundana: "Estaremos atentos para que haya suficiente cerveza para los aficionados", declaró a la AFP el director del comité de organización, Akira Shimazu.
Estas palabras buscan tranquilizar a los dirigentes del rugby mundial, que habían avisado en mayo a los organizadores sobre la necesidad de garantizar que hubiera suficientes barriles antes de la Copa del Mundo. En la pasada edición, en 2015 en Reino Unido, los aficionados del balón oval se bebieron unos 2 millones de litros.
- Selección bajo presión -
En todo caso en la boletería se está cerca del pleno: ya se han vendido más de 1,4 millones de boletos sobre un total de 1,8 millones. Los partidos se celebrarán en 12 estadios a lo largo y ancho de todo el archipiélago, de Sapporo (norte) a Kumamoto (sudoeste).
En las gradas, el objetivo de Japón es llenar "en cada partido", apunta Shimazu. En el terreno de juego, "pasar de la fase de grupos", explica el capitán de la selección, Michael Leitch.
El XV japonés, encuadrado en la llave más complicada (Irlanda, Escocia, Samoa, Rusia) levanta lógicamente "muchas expectativas" tras su proeza de 2015, cuando batió a Sudáfrica, bicampeón del mundo.
"Pero yo no lo veo como una presión", asegura Leitch, que se concentra en el partido inaugural frente a Rusia el 20 de septiembre. "Si ellos (los rusos) pueden derrotar a alguien, es a Japón, por lo que tenemos que estar preparados".
El trabajo de los organizadores es asegurarse que el entusiasmo no dependa solo de los resultados de la selección.
"No puedo decir que no habrá ningún efecto si Japón se elimina rápidamente", indica Shimazu, "pero esperamos ofrecer una Copa del Mundo tan increíble como la de Inglaterra hace cuatro años, cuando hubo más de 80.000 aficionados en las gradas para un partido de grupos entre Irlanda y Rumanía".
La humillación sufrida en 2015 por Inglaterra, eliminada a las primeras de cambio en "su" Mundial, juega a su favor. "El público estaba muy decepcionado y escuché que, en consecuencia, el consumo de cerveza disminuyó, pero el entusiasmo fue siempre el mismo en la fase final", explica Shimazu.
Por el momento, los organizadores dan los últimos retoques a los 55 campos de entrenamientos previstos para la competición, luego de que el director del torneo, Alan Gilpin, les dijera que aceleraran los preparativos, admite Shimazu, que apuesta por una de las selecciones del hemisferio norte para la victoria final.
"Inglaterra, Irlanda y Gales, que ha ganado el Seis Naciones, están en una forma increíble", apunta. Nueva Zelanda, vigente campeona y que gusta de pasar desapercibida, no se ofenderá.
FUENTE: AFP




