SOCHI, Rusia (AP) — En lo que va de los Juegos de Invierno, Vladimir Putin no ha tenido que exhibir sus pectorales, tampoc ha hecho buceo, así como otras actividades en las que se ufana de su virilidad.
Los deportistas en una olimpiada se ponen nerviosos al saber que los ojos del mundo estarán pendientes de ellos por varios minutos. En el caso de Putin, su interés abarca los 17 días de las justas. Y mucha gente rema para que sufra un fracaso.
Aunque sus compatriotas están de su lado, Putin ha sido muy criticado en el exterior por el rampante costo de los juegos, las medidas represoras hacia la oposición y la polémica ley que prohibió la difusión de "propaganda" gay a los menores de edad.
Se han planteado dudas sobre si el aparato de seguridad ruso salvaguardará los juegos de un atentado por parte de insurgentes islámicos.
En medio de todo, Putin se ha manejado con las características de aplomo y frialdad que todos le reconocen. Durante más de una década en el poder, son contadas las veces que ha exhibido espontaneidad. Los contados momentos que lo ha sido, pues casi siempre terminaron en situaciones incómodas, como cuando inexplicablemente acarició a un niño en el estómago.
Pero sabe aprovechar un momento coreografiado para presentar una imagen de informalidad.
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EL FANATICO NÚMERO UNO
Todo líder del país anfitrión de los juegos se siente obligado de acudir a las pruebas, pero el gusto hacia el deporte que tiene Putin hace que sus visitas sean algo más que protocolares.
"Se nota que es un fanático del deportivo y eso le da otra dimensión", dijo el portavoz del Comité Olímpico Internacional, Mark Adams.
Las apariciones de Putin en Sochi también habrían ayudado a ablandar su imagen de un rígido autócrata ante los extranjeros. "Fue la primera vez que le he visto sonreír", dijo Josh Straub, un visitante canadiense, en referencia a la visita del mandatario ruso a la Casa Canadá en los juegos.
Pero Livia Rickli, residente de Amsterdam, no se dejó seducir. "En Holanda no pasamos por alto la cuestión de los gays, así que no somos tan buenos amigos" con Putin, dijo. "Ahora, se da una vuelta por acá y, de repente, es muy simpático".
Durante los juegos, Putin ha tenido que mostrarse exultante en la victoria, aceptar derrotas y no fanfarronear ante los rivales.
Putin mostró esas virtudes el viernes en una visita "sorpresiva" a la Casa de Estados Unidos, la sede en Sochi del Comité Olímpico Estadounidense.
Aunque Putin mantiene marcadas diferencias con Washington, en asuntos como misiles nucleares y derechos humanos, se cuidó de evitar una confrontación en su visita. Se esforzó en elogiar al equipo de Estados Unidos y hasta destacó que los rusos admiran a los jugadores de hockey estadounidenses, el deporte en el que ambos países mantienen su rivalidad más intensa.
FUENTE: JIM HEINTZ (Associated Press)




