Una copiosa lluvia y el graznido de cuervos. Esa escenografía, propia de una película triste o de horror, fue la que despidió al astro Lionel Messi y algunos de sus compañeros de Argentina el domingo en la concentración en las afueras de Moscú, un día después de la eliminación ante Francia en los octavos de final de la Copa del Mundo.
El departamento de comunicación de Argentina confirmó la partida del capitán y del arquero Wilfredo Caballero; los defensores Cristian Ansaldi, Marcos Rojo, Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Eduardo Salvio; los volantes Javier Mascherano, Éver Banega, y los delanteros Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero. Algunos se fueron en grupo y otros por separado con rumbo a distintos aeropuertos de Moscú.
“Los jugadores irán saliendo de acuerdo a su destino”, explicó el comunicado.
Messi se fue de Rusia sin confirmar si seguirá o no jugando en el seleccionado argentino. Este fue su cuarto mundial, en el que tampoco pudo romper con el maleficio de no ganar títulos importantes jugando con la casaca de su país.
El resto de la delegación regresará a Buenos Aires en un vuelo privado entre lunes y martes.
La partida de Argentina, cada uno por su lado, fue una buena postal de su estadía en Bronnitsy. Si bien entre los jugadores prevaleció la armonía, fueron públicas algunas diferencias con el entrenador Jorge Sampaoli por los cambios de esquemas tácticos y de equipo durante la Copa del Mundo.
El entrenador no repitió formación en los cuatro partidos que disputó Argentina en el torneo.
Fue la peor actuación de la Albiceleste en un mundial después de la eliminación en primera ronda de 2002.
FUENTE: AP


